sábado, 9 de agosto de 2014

El 'recuerdo' del hambre se queda en los genes durante generaciones


Durante el invierno de 1944, los nazis bloquearon el suministro de alimentos a los Países Bajos, creando un periodo de devastación y hambruna cuyo impacto en las mujeres embarazadas produjo uno de los primeros 'experimentos' epigenéticos (según los cuales los rasgos de un ser vivo se configuran en el desarrollo más que en los genes) que demostró que las respuestas fisiológicas del cuerpo a las dificultades podrían ser heredadas; sin embargo, el fenómeno no tenía explicación científica.  

Transcurridos muchos años un equipo de científicos de la Universidad de Tel Aviv y la Escuela de Neurociencia Sagol (Israel), el Centro Médico de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y el Instituto Médico Howard Hughes (EE.UU.) ha descubierto, gracias a una serie de experimentos con gusanos, un mecanismo que responde al nivel de resistencia a la inanición durante varias generaciones, informa el portal 'Jewish Business News'. 

"Hemos identificado un mecanismo llamado 'pequeños ácidos ribonucleicos (ARN) de herencia', que permite a los gusanos transmitir la memoria del hambre a varias generaciones", explica Oded Rechavi de Tel Aviv.  

Los investigadores descubrieron que los gusanos que fueron sometidos a inanición y murieron al principio de su desarrollo producían pequeños ARN implicados en la nutrición. 

"Nos sorprendió descubrir que los bisnietos de los gusanos hambrientos tenían una vida útil más prolongada", dijo Rechavi. El científico señala que este mecanismo podría permitir a los padres preparar a su progenie para dificultades similares a las que ellos experimentaron.  


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