lunes, 26 de junio de 2017

Nibiru: Hallan evidencias de un nuevo objeto desconocido en la frontera del Sistema Solar



El nuevo objeto, a no confundir con el famoso «Planeta 9», anunciado en 2016 pero aún no confirmado, estaría mucho más cerca de nosotros que ese otro hipotético mundo, informa New Scientist. 

En el estudio, Kat Volk y Renu Malhotra, ambos del Laboratorio Planetario y Lunar de la Universidad de Arizona, presentan evidencias muy convincentes de la existencia, más allá de Neptuno, de un cuerpo planetario con una masa similar a la de Marte. 

El misterioso objeto, según los autores de la investigación, ha revelado por ahora su presencia solo a través del control que ejerce sobre los planos orbitales de una población de rocas espaciales conocida como KBOs, u objetos del Cinturón de Kuiper, en las gélidas regiones externas de nuestro Sistema Solar. 

Mientras que la mayor parte de los KBOs (que son los escombros sobrantes de la formación del Sistema Solar) orbitan alrededor del Sol con unas inclinaciones orbitales que no se salen del promedio de lo que los astrónomos llaman «el plano invariable» de nuestro sistema planetario, los objetos más distantes del cinturón de Kuiper se comportan de un modo muy diferente. 

De hecho, Volk y Malhotra descubrieron que sus órbitas se inclinan, como media, hasta unos 8 grados con respecto del plano invariable. En otras palabras, algo de origen desconocido está alterando el plano orbital promedio en el sistema solar exterior. 

«La explicación más probable para nuestros resultados —explica Volk, autor principal de la investigación— es que ahí se oculte una masa nunca vista hasta ahora. Según nuestros cálculos, se necesita algo que sea por lo menos tan masivo como Marte para causar las desviaciones que hemos observado».



Para llevar a cabo su estudio, los científicos analizaron los ángulos de inclinación de los planos orbitales de más de 600 objetos en el Cinturón Kuiper con el fin de determinar la dirección común de todos ellos. Los KBOs se comportan, según Malhotra, de forma similar a una peonza: «imagine que tiene usted un enorme número de peonzas girando, y que le da a cada una de ellas un pequeño empujón. Si después toma una foto de las peonzas, verá que sus ejes de rotación siguen diferentes orientaciones, pero como media, apuntarán al campo gravitatorio local de la Tierra». La investigadora asegura que en el caso de los KBOs sucede lo mismo: «Sabemos que los ángulos de inclinación orbital de los KBOs pueden tener orientaciones diferentes, pero su valor promedio estará apuntando perpendicularmente al plano determinado por el Sol y los planetas más grandes». 

De esta forma, los científicos se dieron cuenta de que el valor medio de los planos orbitales de los objetos del cinturón de Kuiper se desviaba de forma significativa del plano invariable. Para Malhotra, «no hay más de un 1 o 2 por ciento de probabilidades de que lo que hemos medido sea fruto de una casualidad estadística». 

O, en otras palabras, lo más probable es que el efecto observado se deba a la presencia real de un objeto con una masa similar a la de Marte orbitando al Sol a una distancia de unas 60 Unidades Astronómicas y con una órbita que estará inclinada unos 8 grados con respecto al plano de rotación de los demás planetas del Sistema Solar. Un cuerpo así tendría la suficiente influencia gravitacional como para deformar el plano orbital de los KBOs hasta una distancia de aproximadamente 10 AU a cada lado. 

«Los KBOs observados —afirma Volk— se concentran en un anillo de unas 30 UA de ancho y sentirían la gravedad de un planeta así todo el tiempo. Por lo que la hipótesis de una masa planetaria como causa de la desviación observada resulta muy razonable en esas distancias».

Descubren jeroglíficos de gran tamaño realizados hace 5.200 años en Egipto



«Este nuevo sitio de arte rupestre, El-Khawy, conserva algunos de los más tempranos y mayores signos de las etapas formativas de la escritura jeroglífica y proporciona pruebas de cómo los egipcios antiguos inventaron su sistema de escritura único», relató el egiptólogo John Coleman Darnell, profesor de la Universidad de Yale (EE.UU.) y codirector del proyecto arqueológico de Elkab. 

Los investigadores han descubierto la imagen de una manada de elefantes tallada entre los años 4000 y 3500 a.C. Uno de los elefantes dibujados cuenta con otro pequeño dentro, que era una «manera increíblemente rara de representar a una hembra embarazada», según explicó Darnell en un comunicado. 

Autoridad real y el cosmos ordenado 

Los arqueólogos además identificaron un conjunto de cuatro signos creados cerca del 3250 a.C. y escritos de derecha a izquierda —la dirección dominante en los textos egipcios posteriores— que llevan imágenes de una cabeza de toro sobre un palo corto, dos jabirúes africanos posando espalda con espalda y un ibis calvo por encima y entre ellos.




La disposición de los símbolos es típica de las representaciones egipcias posteriores del ciclo solar y del concepto de luminosidad. «Estas imágenes pueden expresar el concepto de autoridad real sobre el cosmos ordenado», explicó Darnell. 

Es la primera vez que se descubren jeroglíficos de tal escala: cada uno mide más de medio metro de altura y el cuadro entero tiene cerca de 70 centímetros de alto. «Los signos previamente hallados eran solo de uno a dos centímetros de tamaño», contó el arqueólogo.




Darnel explicó que los descubrimientos descartan que la escritura se desarrollara lentamente y principalmente para usos burocráticos como se creía previamente, sino indica que tenía una divulgación geográfica y diversidad tópica más amplia en el momento o poco después de su desarrollo.


Un misterioso altar solar de 3.000 años es hallado en China



Los restos de un enigmático altar dedicado a la adoración al Sol han sido descubiertos en la región autónoma uigur de Sinkiang, en el noroeste de China. La estructura —de 3.000 años de antigüedad— fue identificada en 1993, pero las obras arqueológicas en el sitio no comenzaron hasta finales del año pasado.

Las excavaciones demuestran que el altar guarda sorprendentes similitudes con el tipo de templos construidos por tribus nómadas en la estepa euroasiática, que se extiende desde Moldavia hasta Siberia. Esta es la primera de tales estructuras descubierta en el Lejano Oriente, lo que —según arqueólogos— demuestra que las culturas que poblaron el actual Sinkiang durante la Edad de Bronce eran considerablemente similares a las de otras regiones de Asia Central. 

«Esto confirma que la cultura de las planicies centrales alcanzó las faldas de las montañas de Tian Shan, en las praderas de Bayanbulak, extendiendo la Ruta de la Seda hasta la garganta del país», afirmó Liu Chuan-ming, uno de los arqueólogos que estudian el sitio, según reporta Sina.

El altar consiste en una serie de anillos circulares hechos de adoquines y barro, y tiene un aro exterior de más de 100 metros de diámetro. La estructura cuenta además con tres capas de roca, cuyas piedras —según creen los arqueólogos— fueron transportadas al sitio a través de grandes distancias.

Las erupciones solares se vuelven más impredecibles



Las CME son enormes explosiones de plasma solar y campos magnéticos de la atmósfera del Sol que pueden llegar a la Tierra en uno a tres días. Un impacto directo podría tener consecuencias catastróficas, ya que las CME son capaces de dañar satélites, destruyendo dispositivos electrónicos y potencialmente exponiendo a personas a gran altitud, como astronautas y tripulantes de aviación y pasajeros, a radiación causante de cáncer. Ocurren con frecuencia, pero predecir cuáles afectarán a la Tierra y con qué probabilidad será difícil. 

El profesor Mathew Owens dijo en un comunicado: «Hasta ahora, se ha asumido que las CME se mueven como burbujas a través del espacio y responden a las fuerzas como objetos únicos. Hemos encontrado que son más como una nube de polvo o estornudo en expansión». 

«Esto significa que tratar de predecir la forma y el movimiento de las CME a medida que pasan a través del viento solar se hace extremadamente difícil, por lo tanto, si queremos protegernos de las erupciones solares, necesitamos entender más sobre el viento solar», añade. 

El nuevo estudio, publicado ayer en Nature Scientific Reports, examina en detalle por primera vez cómo se comportan los CME a medida que avanzan en el espacio y cómo interactúan con fuerzas externas como el viento solar. 

Los científicos de Reading tomaron una sección transversal de una CME para examinar su estructura más de cerca y encontraron que esta alcanza rápidamente el punto en el cual la velocidad de su expansión excede la velocidad a la cual la información puede viajar en su interior. En este punto, deja de ser una estructura coherente, por lo que cualquier distorsión a una parte de la nube causada por fuerzas externas no la afecta en su conjunto. 

Amenaza del tiempo espacial 

Los científicos están constantemente monitoreando el sol para rastrear el viento solar y el clima espacial extremo. El equipo de Reading recomienda que la información sobre el viento solar se debe incorporar en las observaciones de CME para asegurar que somos plenamente conscientes de la amenaza que representan a la Tierra. 

Un estudio previo realizado por científicos de la misma universidad descubrió que un cambio en la actividad solar, que se espera que ocurra a mediados del siglo, podría hacernos más vulnerables a las CME, así como concentrar la aurora boreal alrededor de los polos.

Anonymous: «La NASA está a punto de anunciar el descubrimiento de vida extraterrestre»



El grupo de hacktivistas Anonymous afirma que la agencia espacial estadounidense, la NASA, anunciará muy pronto el descubrimiento de vida alienígena inteligente. «La NASA dice que los alienígenas están al llegar», escribió el grupo en su sitio web. «Es muy probable que muchos otros planetas en todo el universo albergaran vida inteligente mucho antes que la Tierra». 

La sugerencia del colectivo está basada en una serie de recientes descubrimientos de la NASA, junto con comentarios hechos por uno de los portavoces de la agencia durante una audiencia del Congreso en abril, titulada Avances en la búsqueda de vida. 

El profesor Thomas Zurbuchen, administrador asociado del Directorio de Misión Científica de la sede de la NASA en Washington, recordó en la audiencia los recientes avances de la agencia espacial, como el descubrimiento de hidrógeno en Encelado, una de las lunas de Saturno, y los resultados de la observación de los océanos de la luna Europa de Júpiter. «Estos descubrimientos presentan el potencial de la vida», aseguró. 

«Teniendo en cuenta las diferentes actividades y misiones que buscan específicamente pruebas de vida extraterrestre, estamos a punto de hacer uno de los descubrimientos más profundos y sin precedentes en la historia», dijo Zurbuchen durante la audiencia del Comité para la Ciencia, Espacio y Tecnología de EE.UU.

Se ha producido un error en este gadget.