domingo, 27 de septiembre de 2015

¿Podría una bacteria prehistórica ser la clave para el elixir de la eterna juventud?

El hombre ha buscado por mucho tiempo una poción mítica conocida como el «elixir de la juventud» que le concediera la vida eterna a quien la bebiera. Ahora, científicos rusos dicen haber hallado la llave para abrir la puerta inexpugnable que conduce a tal panacea en una bacteria de 3.5 millones de años de antigüedad.




La «sensación científica» tiene nombre: Bacillus F. El análisis de su ADN ayudará a comprender los genes involucrados en la increíble capacidad de longevidad y supervivencia de esta bacteria en el permafrost siberiano, donde fue encontrada en 2009 por el Dr. Anatoli Brouchkov del Departamento de Geocriología de la Universidad de Moscú.

Los investigadores rusos afirman haber hecho un gran progreso en adaptar la bacteria «eterna» con el objetivo de incrementar la longevidad en humanos. Las pruebas efectuadas en diversos organismos, células humanas, ratones, moscas y cultivos, resultaron en impactos positivos.

«En todos estos experimentos, Bacillus F estimuló el crecimiento y también fortaleció el sistema inmune», dijo el Profesor Sergey Petrov, investigador del Centro Científico Tyumen. «Las pruebas en eritrocitos y leucocitos humanos fueron también exitosas».

Bacillus F se conservó incrustada en el ancestral permafrost de un sitio conocido como Montaña del Mamut, en Yakutia, la mayor región de  Siberia. Una bacteria similar fue descubierta por el científico Vladimir Repin en el cerebro de un mamut extinto que se preservó de igual manera.



«Realizamos varios experimentos en ratones y moscas, y el impacto positivo de la bacteria en la longevidad y fertilidad fue notable, aunque aún no sabemos exactamente cómo funciona», señaló el Dr. Brouchov. «Por ahora no somos capaces de entender el mecanismo, solo de observar los efectos».

Otra bacteria hallada en el permafrost, según se dice, tiene la habilidad de «destruir las moléculas del petroleo, convirtiéndolas en agua, con el potencial de un día crear un nuevo sistema para limpiar los derrames petroleros», destacó The Siberian Times.

«Queremos comprender el mecanismo de protección del genoma, los genes funcionales. Esta bacteria estuvo aislada por millones de años del mundo exterior en el hielo, y estamos trabajando para probarlo», explicó el Dr. Brouchkov.

«Se podría decir que en el mundo existen bacterias inmortales. No pueden morir. Para ser más precisos, pueden protegerse a sí mismas. En cambio, nuestras células no son capaces de protegerse a sí mismas del daño. Sería asombroso encontrar los mecanismos de protección y utilizarlos para combatir el envejecimiento. Es uno de los rompecabezas que creo que la humanidad debe resolver», concluyó el descubridor de la bacteria prehistórica.







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