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miércoles, 22 de febrero de 2017

El 'divorcio' de dos asteroides avala la existencia del 'Planeta Nueve'



Dos remotos cuerpos celestes podrían haber constituido un asteroide binario en el Sistema Solar antes de ser separados por el enigmático 'Planeta Nueve' hace millones de años, según un nuevo estudio.

Un grupo de investigadores españoles del Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad Complutense de Madrid ha realizado una investigación espectroscópica de dos asteroides –el 2004 VN112 y el 2013 RF98–, que están situados más allá de la órbita de Neptuno.

Usando el espectrógrafo OSIRIS del Gran Telescopio Canarias, ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma), los investigadores hallaron que las órbitas de los asteroides son prácticamente idénticas. Sus polos orbitales están separados por un pequeño ángulo.

El equipo también analizó el espectro visible de los objetos para determinar su composición: es decir, si tienen hielo en su superficie, están compuestos de carbono o incluso de silicatos amorfos.

Los resultados indican que los dos asteroides podrían tener un origen común. Ambos son parte de un grupo de asteroides clave en la confirmación de la hipótesis del la existencia del llamado 'Planeta Nueve'.

Simulaciones numéricas sugieren que un planeta de entre 10 y 20 masas terrestres que orbita alrededor del Sol a una distancia de entre 300 y 600 unidades astronómicas podría haber dividido los asteroides hace entre 5 y 10 millones de años. Una unidad astronómica equivale a la distancia media entre el Sol y la Tierra.

¿Cuáles son las evidencias de la existencia del Planeta Nueve?

El astrónomo planetario del Instituto de Tecnología de California Mike Brown llegó a principios del año pasado a la conclusión de que probablemente exista un noveno planeta en nuestro Sistema Solar después de estudiar el comportamiento de seis objetos en el cinturón de Kuiper que orbitan el Sol más allá de Neptuno.

Esos cuerpos espaciales tienen órbitas que parecen estar influenciadas por la gravedad de un planeta oculto que se encontraría 20 veces más lejos que el octavo planeta, Neptuno.

Las órbitas de estos seis objetos son inusualmente poco distantes entre sí. Es decir, los objetos parecen estar agrupados respecto a sus posiciones de perihelio y planos orbitales. Las probabilidades de que se trate de una casualidad son tan solo del 0,007%. Por eso la hipótesis de la existencia del noveno planeta es bastante sólida para los científicos. Ahora los astrónomos de varios países quieren verlo a través de sus telescopios.

¿Cuáles son las carácteristicas del noveno planeta?

Si el 'Planeta Nueve' existe, su tamaño es considerable. Su masa estimada debe de superar en diez veces la de la Tierra y ha de tener alrededor de dos a cuatro veces el diámetro de nuestro planeta, lo que lo situaría en el quinto lugar del Sistema Solar con arreglo a su tamaño después de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Se cree que está a una temperatura de 226 grados centígrados bajo cero (47 grados Kelvin).

Asimismo el nuevo planeta se encontraría 20 veces más lejos que el octavo, Neptuno. Posiblemente el hecho más impactante es que el 'Planeta Nueve' necesitaría de 15.000 a 20.000 años para completar su viaje alrededor del Sol.

Un estudio de científicos de la Universidad de Berna asegura que la estructura del Planeta Nueve consta de un núcleo de hierro, manto de silicato, una posible capa de hielo de agua, una de gas y atmósfera.

lunes, 6 de octubre de 2014

EE.UU. quiere usar uranio enriquecido para defenderse de los asteroides

Las ojivas nucleares en desuso han recibido un soplo de esperanza: el desmantelamiento de sus componentes con uranio enriquecido programado para el próximo año ha sido pospuesto 'sine die'. El argumento es que están esperando "una evaluación por parte del Gobierno de alto nivel desde el punto de vista de su posible uso en la defensa planetaria contra asteroides potencialmente peligrosos". La información venía 'escondida' en un informe de abril de 67 páginas elaborado por la Oficina Gubernamental de Cuentas sobre la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, que gestiona el arsenal estadounidense de armas atómicas y al que 'The Wall Street Journal' ha tenido acceso.

Ya en 2007, la NASA presentó sus propuestas para combatir la amenaza cósmica en la Conferencia de Defensa Planetaria, celebrada en Washington. El plan ofrecía diferentes soluciones, incluido el uso de armas atómicas. Según los investigadores estadounidenses, la fuerza de las explosiones podría proporcionar suficiente impulso para desviar el asteroide. Los explosivos nucleares contaban, en su argumentación, con la ventaja de ser más eficaces gracias a la mayor cantidad de energía que producen.

Después de que un meteorito de unos 17 metros de diámetro cayera inesperadamente en febrero de 2013 cerca de la ciudad rusa de Cheliábinsk y su ola expansiva dañara numerosos edificios de la zona y dejara centenares de heridos, aumentó la atención internacional sobre los problemas de defensa del planeta ante agentes cósmicos. Sin embargo, la idea de disparar armas nucleares contra los asteroides para hacerles cambiar de trayectoria no parece bien elaborada por el momento.




Un aspecto del problema es cómo evitar que la explosión atómica afecte a la Tierra y que los restos de doble reactividad (una 'natural' y otra procedente del impacto de una ojiva nuclear) no acaben en su superficie. Otro es cómo trazar e identificar los cuerpos celestes potencialmente peligrosos a tiempo. El inspector general de la NASA, Paul Martin, acaba de alertar del pésimo estado del sistema de defensa contra asteroides: solo ha detectado el 10% de los objetos cercanos a la Tierra a pesar de haberse marcado un objetivo del 90% para 2020.

sábado, 20 de septiembre de 2014

El sistema de defensa contra asteroides de la NASA es un fracaso

El inspector general de la NASA, Paul Martin, ha alertado del pésimo estado del sistema de defensa contra asteroides, según informa el portal Sploid. 

Este sistema, pensado para detectar y seguir la trayectoria de al menos el 90% de los objetos cercanos a la Tierra de diámetro superior a 140 metros para el año 2020, fue autorizado por el Congreso en 2005. No obstante, a pesar de que desde 1998 el programa ha descubierto, clasificado y trazado las órbitas de más de 11.000 objetos cercanos a la Tierra, la NASA estima que solo ha identificado un 10% del número total de asteroides de diámetro igual o superior a 140 metros, y no puede cumplir con su objetivo para 2020. 

Asimismo, tampoco se han desarrollado acuerdos adicionales que puedan ayudar a cumplir estos objetivos. En concreto, las colaboraciones formales con el Departamento de Defensa de los EE.UU., la Fundación Nacional para la Ciencia de los EE.UU. y agencias internacionales podrían darle acceso a unos telescopios con base en tierra adicionales y así incrementar su capacidad para detectar, clasificar y seguir la trayectoria de un número mayor de objetos cercanos a la Tierra. 

La razón principal de esta ausencia de cooperación es la falta de planificación y recursos, dado que el programa solo gasta un 7% del presupuesto de 40 millones de dólares para la planificación de estrategias de defensa y evacuaciones de emergencia. 


lunes, 8 de septiembre de 2014

Científicos rusos: La vida llegó a la Tierra gracias a los asteroides

Tras irradiar las muestras de material meteórico y formamida (la amida derivada del ácido fórmico) los científicos del Instituto Conjunto de Investigación Nuclear en la ciudad de Dubna, cerca de Moscú (Rusia), han obtenido un conjunto completo de materiales para crear una célula viva, lo que sugiere que la vida podría haberse originado no en la Tierra, sino en el espacio exterior, informa el diario 'Komsomólskaya Pravda'. 

"La investigación en Dubna ha demostrado que en la etapa inicial de la vida primitiva los rayos cósmicos jugaban el papel de un catalizador. Sin embargo, en la siguiente etapa de la evolución biológica es obvio que las células vivas necesitan protección contra los rayos fuertes", dice el investigador del Departamento de Investigación de la Luna y los Planetas del Instituto Astronómico Estatal Sternberg, Vladimir Busarev. "En mi opinión, los asteroides fueron dichas incubadoras para los primeros organismos", explica el experto. 

De acuerdo con los científicos, debajo de la superficie de hielo de grandes asteroides del tamaño de decenas y cientos de kilómetros podía formarse un océano interior. El núcleo caliente del cuerpo celeste, por su parte, mantenía una temperatura agradable del agua, por encima de cero. En este 'caldo nutritivo', según los investigadores, estaban los primeros organismos unicelulares, que terminaban en la Tierra tras el impacto del asteroide con su superficie.             

Los científicos señalan que existe una teoría de que no solamente los primeros organismos vivos fueron traídos a nuestro planeta desde el cosmos, sino también el agua. 

De acuerdo con Busarev, la Tierra joven era un cuerpo completamente seco y durante el periodo de su formación tenía una temperatura en la superficie tan caliente que todos los elementos volátiles se evaporaban. Al pasar el tiempo el agua fue traída a nuestro planeta durante un bombardeo de cometas y asteroides, que en aquella época era un fenómeno muy frecuente. 



viernes, 5 de septiembre de 2014

Japón lanza un programa de 'bombardeo' de asteroides





Se espera que la sonda, denominada Hayabusa-2, sea lanzada a finales de este año en una misión para alcanzar su objetivo, el asteroide 1999 JU3, a mediados de 2018, informa AFP.

La Hayabusa-2 estará equipada con una especie de cañón espacial y, al alcanzar la órbita deseada del 1999 JU3, disparará una bola metálica contra la superficie del asteroide, causando un cráter de varios metros de diámetro. Acto seguido, la sonda se posará sobre el agujero y extraerá muestras del subsuelo del cuerpo celeste.

Si la misión resulta exitosa, las muestras del asteroide llegarán a la Tierra a bordo de la Hayabusa-2 en el año 2020.

Esta sonda 'cazadora de asteroides' es la sucesora del Hayabusa, el primer explorador de asteroides de la agencia espacial nipona, lanzada en 2003 y que regresó a Japón en 2010 con un valioso cargamento de partículas de polvo recogidas de la superficie de otro asteroide.

Según la JAXA, el 1999 JU3 tiene forma esférica, con una longitud de casi un kilómetro, y contiene carbono y agua. Su estudio ayudaría a descifrar algunos de los misterios del sistema solar y su origen.

sábado, 30 de agosto de 2014

Descubren una gran colisión de asteroides que podría formar una 'nueva Tierra'

Los científicos habían rastreado regularmente la estrella NGC 2547-ID8, que se encuentra a 1.200 años luz en la constelación de Vela, cuando entre agosto de 2012 y enero de 2013 emergió una enorme cantidad de polvo fresco. Los científicos, liderados por Huan Meng de la Universidad de Arizona, atribuyen este fenómeno a una colisión de dos asteroides grandes, informa 'The Daily Mail'.

Aunque las secuelas polvorientas de las presuntas colisiones de asteroides ya han sido observadas antes por el telescopio, esta ha sido la primera vez que los astrónomos han recopilado datos antes y después del choque de un sistema planetario. Y este tipo de colisión puede finalmente conducir a la formación de los planetas rocosos como el nuestro, afirman los investigadores.

Los planetas rocosos comienzan su vida como material polvoriento que gira alrededor de estrellas jóvenes. Las piezas del material se amontonan entre sí para formar asteroides que colisionan entre sí, explica el medio. Aunque a menudo los asteroides se destruyen, algunos crecen con el tiempo y se transforman en los protoplanetas, que después de 100 millones de años maduran hasta convertirse en planetas completamente desarrollados terrestres.


sábado, 26 de abril de 2014

La NASA muestra dos asteroides 'cazados' desde Marte

La agencia espacial estadounidense ha publicado por primera vez una imagen de dos objetos espaciales —los asteroides Vesta y el planeta enano Ceres— desde la superficie del Planeta Rojo. La foto fue captada por el robot Curiosity.
Ambos objetos, que se encuentran localizados en el cinturón de asteroides entre las órbitas de Marte y Júpiter, son los destinos de la misión Dawn, lanzada por la NASA en 2007. La nave Down ya órbito a Vesta en 2011 y 2012, y el próximo año continuará la exploración de Ceres, que se considera tanto un planeta enano como un asteroide. 

"Esta imagen forma parte de un experimento de control de la opacidad de la atmósfera nocturna en la localización de Curiosity en Marte, donde las nubes de hielo de agua y las brumas se desarrollan durante esta época del año marciano", explica Mark Lemmon, uno de los miembros del equipo que tomó las imágenes. 

De acuerdo con el especialista, el principal objetivo de su equipo eran las dos lunas de Marte, si bien eligieron el momento en el que una de las lunas estaba cerca de Ceres y Vesta, el pasado 20 de abril, para capar la imágen con la cámara del mástil del Curiosity. En la fotografía ambos asteroides aparecen como tenues rayas.