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lunes, 8 de septiembre de 2014

Descubren una montaña submarina de 100 millones de años en medio del Pacífico

Un equipo de científicos ha descubierto una gran montaña submarina en pleno océano Pacífico en una zona perteneciente a Estados Unidos.

Esta elevación cónica tiene una altura de 1.100 metros desde la base del océano, y se encuentra a 5.100 metros de profundidad, explicó su descubridor, el profesor de la Universidad de New Hampshire James Gardner.

La montaña, que todavía no tiene nombre, fue descubierta por casualidad en un viaje de exploración para cartografiar los límites exteriores de la plataforma continental estadounidense.

"Estos montes son muy comunes, pero no sabemos mucho acerca de ellos, ya que muchas de las zonas donde se encuentran jamás han sido cartografiadas y los satélites no son capaces de localizarlos", indicó Gardner.

También comentó que la montaña submarina se encuentra a unos 2.600 kilómetros al sur de Hawái y podría tener una antigüedad de 100 millones de años.

Aunque su posible impacto sobre la zona todavía es desconocido, su situación a 5.100 metros de profundidad "hacer descartar" que pueda suponer un peligro para la navegación o convertirse en fuente de recursos pesqueros.

Pero el científico señaló que, dado que la montaña ha sido localizada en la zona económica exclusiva de EE.UU., ese país tendrá jurisdicción sobre el propio monte submarino, así como en las aguas que lo rodean.

Las montañas submarinas se forman debido a la actividad volcánica y normalmente se encuentran cerca de los límites de dos placas, aunque también se pueden encontrar en medio de placas inestables.



miércoles, 27 de agosto de 2014

Pilotos ven un "aterrador" destello rojo en pleno vuelo sobre el océano Pacífico

El piloto holandés JPC van Heijst explicó en el portal Pbase cómo su copiloto y él fueron testigos de la vivencia "más espeluznante" en toda su carrera. Según indicó el piloto, tras cinco horas de vuelo vieron a lo lejos, en pleno Océano Pacífico, un intenso destello que se proyectaba hacia los cielos. "Se veía como un rayo […] Nunca he visto nada parecido", señaló. 

Aunque no había tormentas eléctricas en la ruta, decidieron mantenerse en alerta ante posibles fenómenos atmosféricos que pudieran causarles problemas. "Decidí tomar algunas fotos del cielo nocturno y del extraño resplandor verde que había por todo el hemisferio norte", relata el piloto, agregando que unos 20 minutos más tarde se dio cuenta de la presencia ante ellos de un profundo resplandor de color rojo-anaranjado. "Eso fue un poco extraño, ya que se suponía que no había nada más que un océano infinito debajo de nosotros", dice. 

"Cuanto más nos acercábamos, más intenso era el resplandor, iluminando las nubes y el cielo de un tono rojizo aterrador", escribe van Heijst, reconociendo que lo peor era que el aeropuerto más cercano se encontraba a dos horas de vuelo y que la idea de sobrevolar una columna peligrosa no era para nada agradable. 

Si bien todavía no se ha esclarecido su origen, se cree que estos destellos pueden tener su origen en la explosión de un volcán enorme bajo la superficie del océano. "Hemos informado de nuestras observaciones al Control de Tráfico Aéreo y se ha abierto una investigación sobre lo sucedido", añadió. 

"Ahora solo espero que si se ha formado allí una nueva isla [por una erupción], al menos la bauticen con mi nombre como descubridor oficial", concluye con sorna el piloto. 
AirLiveNet @airlivenet
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PHOTO This was took by a pilot last night over the Pacific Ocean, somewhere South of the Russian peninsula Kamchatka. 
08:38 - 26 ago 2014





sábado, 9 de agosto de 2014

Evidencia científica sugiere que la muerte es un evento pacífico (e incluso placentero)

Probablemente nunca “sepamos” lo que ocurre cuando nuestro cuerpo muere, pues hasta donde sabemos, no podemos saber nada después de que nuestra conciencia deja de dar pruebas físicas de su existencia.

Sin embargo, las “experiencias cercanas a la muerte” (como la que sufren pacientes que se son sometidos a resucitación cardiopulmonar o que experimentan hipotermia) han dado pie a una fascinante investigación por parte del neurólogo Steven Laureys, de la Universidad de Liège, en Bélgica.

La conclusión rápida: las sensaciones que experimenta una persona cuando está clínicamente muerta son tremendamente placenteras.

Laureys investiga las funciones cerebrales de personas en coma o en estados vegetativos: “Continuaba escuchando estas historias increíbles de mis pacientes… A sabiendas de lo extraña que es la actividad cerebral durante un ataque cardiaco o trauma, fue impresionante la riqueza de estos recuerdos. Fue muy intrigante.”

Y es que cuando el cerebro deja de recibir sangre, las áreas que controlan las emociones pueden sufrir graves daños, por lo que uno esperaría que las experiencias cercanas a la muerte fueran técnica y fisiológicamente, imposibles. Pero ese no es el caso.

Después de analizar 190 experiencias documentadas (de pacientes que sufrieron ataques cardiacos, que se ahogaron, etc.) a través de la escala Greyson para medir la intensidad de las emociones, el equipo de Laureys descubrió interesantes similitudes.

El sentimiento predominante fue de paz, seguido de cerca por las experiencias extracorpóreas, y el cambio de percepción en el paso del tiempo. A pesar de que existen algunas experiencias negativas, la muerte parece ser un evento (consoladoramente) tranquilo.

A diferencia de las películas, donde se supone que antes de morir ves “pasar tu vida frente a tus ojos”, la investigación de Laureys sigue buscando pequeñas evidencias en el cerebro de estos pacientes para comprender mejor el proceso de muerte.

“Es necesario aceptar que hay muchas cosas que no entendemos, pero es importante aplicar el mejor método científico posible que podamos”, y añade que esta investigación “es un primer paso para entender algo que es realmente interesante y que en última instancia provee un mejor entendimiento de la conciencia.”