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domingo, 6 de marzo de 2016

Las ondas gravitacionales recién descubiertas en realidad serían algo mucho más misterioso



 Un grupo de físicos, encabezado por el premio Nobel Adam Riess, afirma que las ondas gravitacionales recientemente descubiertas por el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO, por sus siglas en inglés) en realidad podrían tratarse de los rastros de materia oscura dejados por la fusión de agujeros negros inusuales, según un estudio publicado en la biblioteca electrónica de la Universidad Cornell de EE.UU.

El pasado 11 de febrero, los científicos del LIGO confirmaron por primera vez la existencia de las ondas gravitacionales (GW150914) en el espacio-tiempo producidas por la colisión de dos agujeros negros, uno de 36 veces, y el otro 29 veces más grandes que el Sol, a una distancia de más mil millones de años luz de la Tierra.


Reiss y su equipo considera que el GW150914 podría haber sido generado no por agujeros negros "ordinarios", sino por sus antiguos "primos", que surgieron por la "coagulación" de materia oscura y no como resultado del colapso gravitacional de estrellas, como los tradicionales agujeros negros.

Según los autores de este nuevo estudio, estos "primitivos" agujeros negros eran frecuentes en un distante pasado del universo, cuando su materia era mucho más densa que en la actualidad. Además señalan que estos agujeros negros exóticos están distribuidos de forma desigual en las galaxias y se encuentran en lugares donde se concentra la materia oscura, en los llamados 'halos galácticos'.

Los autores del estudio resaltan que hacen falta más estudios y recolectar más datos sobre otros estallidos de ondas gravitacionales generadas por agujeros para que esta teoría sea ratificada.

martes, 5 de agosto de 2014

Astrónomo admite que misteriosas “ondas de radio” pueden ser señales de civilizaciones extraterrestres

Desde finales de 2013, los principales medios de comunicación llevan informando de una sorprendente noticia: “La NASA descubrió misteriosos estallidos de ondas de radio desde fuera de nuestra propia galaxia”. Pero lo más sorprendente es que desde 2001, el radiotelescopio Parkes ubicado en Australia ha estado recogiendo estas misteriosas explosiones no identificadas que los astrónomos las apodaron como “estallidos de radio rápidos”.

Debido a que ningún otro telescopio del mundo había registrado estas enigmáticas explosiones, en un principio se pensó que se trataba de fallos en el sistema eléctrico del propio telescopio. Pero ahora, 13 años después del primer registro, un telescopio de Puerto Rico ha detectado un nuevo “estallido de radio rápido”. Aunque esto demuestra que ya no se trata de simple casualidad, la NASA cree que se trata del resultado de un evento catastrófico, probablemente debido a una supernova o a la fusión de dos estrellas.
Pero muy a lo contrario de lo que se esperaba, esta explicación oficial de la NASA no ha contentado a nadie, y no estamos hablando de únicamente ufólogos o teóricos de la conspiración, no ha convencido ni a los propios astrónomos que afirman que podría tratarse de “señales de civilizaciones extraterrestres”.

Los misteriosos “estallidos de radio rápidos”

Según informaron diversos medios especializados, el primer “estallido de radio rápido” fue descubierto por pura casualidad en 2007, cuando un equipo de astrofísicos liderados por el Profesor Duncan Lorimer estaba estudiando los antiguos datos obtenido desde el Observatorio Parkes en Nueva Gales del Sur, Australia. Según esos datos, en la noche del 24 de agosto de 2001, el observatorio registró una ráfaga de ondas de radio de unos cinco milisegundos que provenía de la Pequeña Nube de Magallanes. Lorimer y su equipo analizaron la ráfaga durante años, pero sin otros datos parecidos era completamente imposible decir si se trataba de un nuevo fenómeno astrofísico o si se trataba de interferencias, como un fallo en los sistemas eléctricos o de una tormenta eléctrica. Pero en 2013, otro equipo consiguió analizar los datos de un año completo del telescopio Parkes y, efectivamente, encontraron cuatro estallidos similares.

Sin embargo, las lecturas de estos enigmáticos estallidos no demostraban nada ya que eran recibidos desde el mismo telescopio. Pero ahora, el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico, a casi 10.000 kilómetros de distancia del Observatorio Parkes, detectó un nuevo “estallido de radio rápido”, lo que demuestra que estamos recibiendo algún tipo de comunicación intergaláctica.

Otros puntos a tener en cuenta es que estas misteriosas ráfagas tienen lugar regularmente una vez cada 10 segundos y que es intensamente brillante, lo que descarta por competo la teoría de la NASA, quienes sugerían que se trataba de la evaporación de los agujeros negros o la fusión de estrellas. Es en este punto donde algunos astrónomos han sugerido que estos “estallidos de radio rápidos” son producidos por algún tipo de civilización extraterrestre inteligente intergaláctica.
En unas declaraciones a NPR, el profesor Duncan Lorimer dijo que cree que estas ráfagas están siendo creadas intencionalmente por una civilización extraterrestre para difundir su existencia al resto del universo. Por su parte, Nigel Watson, autor del Manual de Investigaciones OVNI, está convencido de que formas de vida inteligentes se están intentando comunicar con nosotros.

“Este hallazgo es extraordinario, ya sea por tratarse de un fenómeno astronómico hasta ahora desconocido o poco común, o si se trata de una vasta red de comunicación extraterrestre. La realidad es que el universo está lleno de formas de vida inteligente”, dijo Nigel Watson a los medios de comunicación. “Cada inusual señal del espacio exterior nos anima a preguntarnos si es de una civilización extraterrestre. Dado que esta señal parece tan elusiva y difícil de interpretar, esto debería ser investigado más a fondo. Sería fantástico si se tratara de una señal de origen extraterrestre, ya que el conocimiento de que no estamos solos en este vasto universo tendría un impacto dramático en nuestra percepción de nuestro lugar en el esquema de las cosas.”

El inminente contacto extraterrestre

Pero no para todo el mundo este sorprendente descubrimiento es una buena notica. Para los teóricos de la conspiración estas señales confirman que estamos ante las puertas de un “contacto extraterrestre” que desterrará a la raza humana tal cual la conocemos. Incluso el célebre físico Stephen Hawking advirtió sobre los peligros de comunicarnos con una civilización extraterrestre avanzada ya que podría acabar con nuestra existencia. Y a esto le debemos sumar a que los mejores científicos de la NASA dijeron públicamente estar convencidos de que encontraremos vida extraterrestre en los próximos 20 años.

“Es muy poco probable que en la inmensidad sin límites del universo que los humanos estemos solos. En los próximos 20 años averiguaremos que no estamos solos en el universo”, dijo el astrónomo de la NASA Kevin Hand.

Está claro que en la comunidad conspirativa creen  que todas estas noticias son una propaganda para preparar a la humanidad para el contacto extraterrestre. Y también son muchos que afirma que cuando llegue el momento la humanidad se encontrará en el principio del fin de su existencia. ¿Estás preparado para la divulgación extraterrestre?




domingo, 18 de mayo de 2014

¿Son estos misteriosos estallidos de ondas de radio en realidad mensajes extraterrestres?

En 1967, la astrónoma británica Jocelyn Bell Burnell quedó atónita al detectar insólitas señales pulsantes provenientes de las afueras de nuestro sistema solar. Su interpretación en el momento fue que podrían tener un origen artificial y extraterrestre. Sin embargo, posteriormente sería sugerido y aceptado por la mayoría de sus pares, que estas señales eran producto de estrellas que giran rápidamente sobre sí mismas conocidas como púlsares.
Hace muy poco, el mes pasado, una nueva manifestación de esta serie de enigmáticas señales, llamadas Estallidos de Radio Rápidos (Fast Radio Bursts o FRBs), fueron identificadas y tienen a los astrónomos rascándose las cabeza y preguntándose si, tal vez, estén recogiendo mensajes extraterrestres.

Los FRBs son emisiones de radio que aparecen temporal y aleatoriamente, provocando que sean difíciles de hallar y estudiar. El misterio radica en el hecho que, hasta hora, se desconoce el motivo por el cual puede generarse dicho estallido tan corto e intenso. Esto ha llevado a algunos a especular sobre su verdadera naturaleza.

El primer FRB fue “escuchado” por los radiotelescopios en el año 2007, pero fue tan temporal y parecía tan aleatorio que le tomó años a los astrónomos incluso ponerse de acuerdo en si era una falla en el instrumental de los telescopios o no. La señal, que duró solo cinco milisegundos, recibió el nombre de Lorimer, reconociendo así a su descubridor, Duncan Lorimer. El nivel de dispersión de la  señal era muy grande, lo que indicaba que la misma debió provenir de una distancia de billones de años luz.
Luego de varios años, recién en 2012, un grupo de investigadores australianos del radiotelescopio Parkes que investigaban las explosiones en el espacio detectaron una señal de radiofrecuencia cósmica que parecía proceder de más allá de la Vía Láctea. Sin embargo, el hecho que solo Parkes pudo detectar las señales hizo que algunos elucubraran que eran meras fallas técnicas.

El reciente descubrimiento de un FRB, en abril de este año, gracias al radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico, confirmó a los astrónomos que estas señales son totalmente REALES —pero están lejos de saber la respuesta a qué son.
Las teorías hasta ahora incluyen estallidos de estrellas, fusión de enanas blancas, colisión de estrellas de neutrones y, la más intrigante de todas, señales extraterrestres.

“Este extraordinario hallazgo prueba que estamos ante un inusual y desconocido fenómeno astronómico, o bien la existencia de una vasta red de comunicación de civilizaciones inteligentes del cosmos. Dado que las señales son tan elusivas y difíciles de interpretar, deberían ser candidatas a un mayor estudio. Sería fantástico si fueran señales extraterrestres, ya que la confirmación que no estamos solos cambiaría nuestra visión de dónde estamos parados en el universo”, dijo Nigel Watson, autor del Manual de Investigaciones OVNI.




miércoles, 14 de mayo de 2014

Investigadores inducen sueños lúcidos utilizando corrientes eléctricas

En algún plano de nuestra existencia, buena parte de lo que sucede parece estar asociado con dos fuerzas protagónicas: la electricidad y el magnetismo. Quizá por ello no debiera sorprenderemos que un grupo de científicos de la Universidad J.W. Goethe, en Frankfurt, logró inducir sueños lúcidos en una persona a partir de la aplicación de estímulos eléctricos en el cerebro. El descubrimiento fue reportado en el diario Nature Neuroscience. 

Desde hace unos años el fenómeno de los sueños lúcidos ha llamado la atención de la neurociencia. Uno de los investigadores que más aportaciones ha realizado a su estudio es, sin dudan Stephen LaBerge, fundador del Lucidity Institute y profesor de la Universidad de Stanford. LaBerge ya había advertido que el cerebro entra en una frecuencia gamma cuando alguien experimenta un sueño lúcido. Lo anterior fue confirmado por el equipo de científicos alemanes, encabezado por Ursula Voss, pero además notaron que si aplicaban una corriente eléctrica con la misma frecuencia que las ongamma, entonces se detonaba la lucidez dentro del sueño de la persona.  

Utilizando electrodos y mediante una técnica conocida como estimulación transcraneal de corrientes alternantes (tACS), confirmaron que los 27 voluntarios a los que se aplicó, reportaron haber estado conscientes de que soñaban mientras estuvieron dormidos. Los involucrados también fueron capaces de controlar el guión de sus sueños, y lograron visualizarse a ellos mismos desde una perspectiva de tercera persona. 

Si bien un probable futuro comercial de este descubrimiento sería delicado, pues, como advierte Voss, no debiera aplicarse estimulación eléctrica al cerebro sin supervisión, lo cierto es que en un plano terapéutico, podría ser de enorme utilidad la posibilidad de inducir los sueños lúcidos para trabajar, por ejemplo, experiencias traumáticas. 


lunes, 21 de abril de 2014

Experimento confronta ondas de sonido con fuego y el resultado es espectacular


El sonido está ahí todo el tiempo. Aunque no podamos observarlo, y en muchas ocasiones ni siquiera percibirlo, se manifiesta permanentemente –el eco, el murmullo, el silencio interino son sólo algunas sugerencias de su omnipresencia. La posibilidad de visualizar las ondas sonoras es no sólo una búsqueda estética, sino la confirmación de algo que “ignoramos que sabemos”, la infinitud del sonido.

Inspirado en el famoso Tubo de Rubens –dispositivo creado en 1905 dentro del estudio de la física, que demuestra la interacción de ondas y la presión del sonido–, el Pyro Board es básicamente una versión bidimensional de su antecesor. Mediante el flujo de gas inflamable circulando a través de un tablero con conductos y orificios, se demuestra cómo la presión sonora, conducida por sus respectivas ondas, empuja rítmicamente el gas y permite que el sonido se manifieste a través de las flamas, provocando en éstas diversas alturas y tonalidades.

jueves, 20 de marzo de 2014

Los físicos acarician el sueño de una teoría unificada


Los astrofísicos llevaban décadas esperando este momento y los datos han llegado desde el radiotelescopio BICEP2 en el Polo Sur. Un equipo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, en EE UU, anuncia hoy tres grandes descubrimientos relacionados: la primera prueba directa de que existen las ondas gravitacionales predichas por Einstein, la ansiada evidencia de la inflación cósmica y la apertura de una vía para unificar las fuerzas fundamentales de la naturaleza y la gravedad cuántica.

SINC |
El telescopio BICEP2 ha detectado desde el Polo Sur señales de los primeros instantes del universo. / Steffen Richter/Harvard University

Hace casi 14 mil millones de años, nuestro universo irrumpió con una ‘chispa’ extraordinaria que inició el Big Bang. En la primera y fugaz fracción de un segundo, el universo se expandió de forma exponencial, extendiéndose mucho más allá de lo que alcanzan a ver los mejores telescopios. Hasta la fecha todo esto era la teoría.

Pero ahora, investigadores de la colaboración BICEP2, con datos de un telescopio del mismo nombre situado en el Polo Sur, anuncia la primera evidencia directa de esta inflación cósmica. Sus datos también representan las primeras imágenes de las ondas gravitacionales u ondulaciones en el espacio-tiempo. Estas ondas se han descrito como los “primeros temblores del Big Bang”.

Si se confirman los descubrimientos, se abre un nuevo capítulo en la astronomía, la cosmología y la física

Además, los datos también confirman una profunda conexión entre la mecánica cuántica y la relatividad general. Si se confirman todos estos descubrimientos, se abrirá un nuevo capítulo en la astronomía, la cosmología y la física.

“La detección de esta señal es una de las metas más importantes de la cosmología actual”, destaca John Kovac, investigador del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, desde donde se ha hecho el anuncio, y líder de la colaboración BICEP2.

Los resultados revolucionarios proceden de las observaciones efectuadas por el telescopio BICEP2 del fondo cósmico de microondas, el débil resplandor que dejó el Big Bang. Pequeñas fluctuaciones en este resplandor proporcionan pistas sobre las condiciones del universo temprano. Por ejemplo, las pequeñas diferencias en la temperatura a través del mapa del cielo muestran qué partes del universo eran más densas y, finalmente, se podían condensar en galaxias y cúmulos galácticos.
ado que el fondo cósmico de microondas es una forma de luz, exhibe todas las propiedades de esta, incluida la polarización. Igual que en la Tierra la luz solar es dispersada por la atmósfera y se polariza, en el espacio el fondo cósmico de microondas fue dispersado por los átomos y los electrones, y se polarizó también.

“Nuestro equipo cazó un tipo especial de polarización llamada ‘modo B’, lo que representa un patrón ondulado o ‘rizo’ en las orientaciones de polarización de la luz antigua”, explica el también responsable del grupo, Jamie Bock, de la institución Caltech-JPL.

El trabajo ofrece nuevas pistas sobre las preguntas más básicas: ¿Por qué existimos? ¿Cómo empezó el universo?

Las ondas gravitacionales comprimen el espacio a medida que viajan y esta compresión produce un patrón distinto en el fondo cósmico de microondas. Estas ondas tienen una ‘lateralidad’, al igual que las ondas de luz, y pueden presentar polarizaciones diestras y zurdas.

“El patrón de modo B es una firma única de las ondas gravitacionales debido a su lateralidad. Esta es la primera imagen directa de ondas gravitacionales en el cielo primordial”, dice otro colíder, Chao -Lin Kuo, de Stanford-SLAC.

El equipo examinó las escalas espaciales en el cielo abarcando aproximadamente de uno a cinco grados (dos a diez veces el ancho de la Luna llena) . Para hacer esto, viajaron al Polo Sur para aprovechar su aire frío y seco y estable.
“El Polo Sur es el más cercano desde donde se puede llegar al espacio y aun así estar en el suelo”, comenta Kovac. “Es uno de los lugares más secos y más claros en la Tierra, por lo que es ideal para la observación de las microondas débiles del Big Bang”.

Señales modo B detectadas por el telescopio BICEP2. / Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics

Los científicos se sorprendieron al detectar una señal de polarización modo B considerablemente más fuerte que la que muchos cosmólogos esperaban. El equipo analizó sus datos durante más de tres años para descartar cualquier error. También descartaron que la presencia de polvo en nuestra galaxia pudiera haber producido el patrón observado, algo “altamente improbable”.

“Ha sido como buscar una aguja en un pajar, pero en su lugar nos hemos encontrado con una barra de hierro”, bromea el investigador de la Universidad de Minnesota Clem Pryke, otro de los coordinadores del trabajo.

El teórico Avi Loeb de Harvard valora el descubrimiento: “Este trabajo ofrece nuevas pistas sobre algunas de nuestras preguntas más básicas: ¿Por qué existimos? ¿Cómo empezó el universo? Estos resultados no solo son una ‘pistola humeante’ para la inflación, sino que también nos dicen que la inflación tuvo lugar y lo poderoso que fue  el proceso”.

Desde el anuncio de esta noticia, físicos de todo el mundo están deseando que los resultados, que aún no han sido publicados en una revista científica, se confirmen en observaciones independientes.





miércoles, 19 de marzo de 2014

Detectan por primera vez las ondas gravitatorias generadas tras el Big Bang

Foto: RTVE

Nature
Según la información difundida por esta publicación, el equipo dirigido por John Kovac ha logrado percibir por primera vez mediante el telescopio BICEP2 instalado en el Polo Sur, en un pequeño retazo de cielo, esas ondas gravitacionales, consideradas el Santo Grial de la cosmología al probar diversas teorías.

El hallazgo de estas pequeñas ondulaciones de energía, que serían imperceptibles para el ojo humano, demostraría la teoría del periodo inflacionario forjada en 1980 por el físico teórico Alan Guth, del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

El llamado “periodo inflacionario” sería un breve lapso de tiempo durante el cual el Universo multiplicó miles de veces su tamaño, de más pequeño que un átomo hasta las dimensiones de una canica y un balón de fútbol.

Esta teoría dependía de hallar las ondas gravitatorias generadas al tener lugar ese periodo de expansión después del Big Bang, hace 13 800 millones de años.

Según la teoría, el periodo inflacionario o expansión se produjo en el primer instante de vida del Universo, cuando tenía 10 elevado a la -37 segundos de edad y una temperatura de 10 elevado a 16 gigaelectronvoltios.

Las ondas gravitatorias, predichas por Albert Einstein con la teoría de la relatividad para explicar la gravedad, pero de cuya existencia no se tenían pruebas, han sido descubiertas por el Telescopio BICEP (Background Imaging of Cosmic Extragalactic Polarization), instalado en el Polo Sur.

Este telescopio estudia la radiación cósmica de fondo (CMB), los ecos que aún nos llegan del Big Bang y que los astrónomos creen que oculta una “segunda marca”, que habría revelado la existencia de esas ondas gravitatorias.


Según Nature, el BICEP2 ha capturado una instantánea de estas minúsculas ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo producidas por el Big Bang en la CMB, durante su propagación por el Universo hace 380 mil años.

El hecho de que el periodo inflacionario, un fenómeno cuántico, produjera ondas gravitatorias “demuestra que la gravedad tiene una naturaleza cuántica al igual que otras fuerzas fundamentales conocidas de la naturaleza”, se señala en la publicación.

Aunque hasta ahora había pruebas circunstanciales del periodo inflacionario, se consideraba el hallazgo de las ondas como la evidencia definitiva.

“Esta es una prueba cosmológica nueva e independiente de que la imagen inflacionaria se ajusta en su conjunto”, declara en Nature Guth, responsable de la teoría de la inflación del Universo, que explicaría por qué el Universo observable parece uniforme de principio a fin.

En declaraciones a Nature, Kovac señala por su parte que lo que percibió en la CMB el telescopio fue “una imagen directa de ondas gravitorias, que se presentará en breve al escrutinio de la comunidad científica, son para la teoría de la inflación del Universo y para “la condición cuántica de la gravedad”.