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domingo, 6 de marzo de 2016

Las ondas gravitacionales recién descubiertas en realidad serían algo mucho más misterioso



 Un grupo de físicos, encabezado por el premio Nobel Adam Riess, afirma que las ondas gravitacionales recientemente descubiertas por el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO, por sus siglas en inglés) en realidad podrían tratarse de los rastros de materia oscura dejados por la fusión de agujeros negros inusuales, según un estudio publicado en la biblioteca electrónica de la Universidad Cornell de EE.UU.

El pasado 11 de febrero, los científicos del LIGO confirmaron por primera vez la existencia de las ondas gravitacionales (GW150914) en el espacio-tiempo producidas por la colisión de dos agujeros negros, uno de 36 veces, y el otro 29 veces más grandes que el Sol, a una distancia de más mil millones de años luz de la Tierra.


Reiss y su equipo considera que el GW150914 podría haber sido generado no por agujeros negros "ordinarios", sino por sus antiguos "primos", que surgieron por la "coagulación" de materia oscura y no como resultado del colapso gravitacional de estrellas, como los tradicionales agujeros negros.

Según los autores de este nuevo estudio, estos "primitivos" agujeros negros eran frecuentes en un distante pasado del universo, cuando su materia era mucho más densa que en la actualidad. Además señalan que estos agujeros negros exóticos están distribuidos de forma desigual en las galaxias y se encuentran en lugares donde se concentra la materia oscura, en los llamados 'halos galácticos'.

Los autores del estudio resaltan que hacen falta más estudios y recolectar más datos sobre otros estallidos de ondas gravitacionales generadas por agujeros para que esta teoría sea ratificada.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Descubiertas nuevas bacterias magnéticas

Ya he mencionado en otras ocasiones las bacterias magnéticas, por eso me emocioné cuando Lucas Brouwers me avisó de un reciente artículo publicado en Science que exploraba un nuevo grupo de bacterias magnéticas. Estas bacterias magnetotácticas contienen pequeñas nanopartículas de los materiales magnéticos que les permiten nadar a lo largo de las líneas de un campo magnético.
No es sólo una clara especie de bacterias que tiene la capacidad magnetotáctica, más bien existen varios grupos diferentes de bacterias con distintas formas y tamaños. Algunos de ellos son grandes grupos de bacterias multicelulares, mientras que otros son grandes unicelulares y en forma de bastón. Éstas últimas son las que este trabajo ha estado explorando, recopilando una amplia descripción de ellas como grupo.

Las muestras de las bacterias magnetotácticas fueron recogidas de las aguas salobres en el increíble Parque del Valle de la Muerte en California. Entre los muy diferentes tipos de bacterias magnéticas que se encontraron, las de forma de bastón fueron, con mucho, el grupo dominante. Una vez aislada una muestra de bacterias con forma de bastón de manera exclusiva, pudieron entonces estudiar sus propiedades físicas. Todas las bacterias tenían un flagelo, una pequeña “cola” que utilizan para la propulsión. Todas ellas contenían diferentes formas de nanopartículas magnéticas internas, así pues, algunas de estas nanopartículas contenían magnetita (Fe3O4 – hierro y oxígeno complejo), y otras contenían greigita (Fe3S4 – hierro y azufre complejo). Había nanopartículas de greigita de muy diferentes formas, en tonto que los cristales de magnetita formaban un grupo aparte de partículas.
Este tipo de nanopartículas estaba fuertemente relacionado con el medio ambiente circundante. Cuando las bacterias se pusieron en un medio de crecimiento alto en azufre, más se formaban nanopartículas de greigita. Sin embargo, cuando se redujo de forma artificial la concentración de sulfuro de hidrógeno, se formaban más cristales de magnetita.
Estas muestras se obtuvieron del agua salobre más que en el medio marino que es donde se encuentran la mayoría, lo que significa que se han diversificado en una gama más amplia de hábitats de lo que se pensaba. Aunque algunas de las bacterias aisladas contenían, exclusivamente, nanopartículas de magnetita o de greigita, eso parece una apuesta bastante segura de que bajo diferentes circunstancias ambientales han sido capaces de cambiar el contenido de las nanopartículas, para reflejar los elementos disponibles. En ambos casos, un compuesto de hierro es necesario, pero no parece haber ninguna diferencia física apreciable entre las bacterias con los compuestos de hierro-sulfuro o las de hierro-oxígeno.
El análisis genético mostró que los genes que producían magnetita y greigita parecían estar en dos grupos separados de genoma. Al comparar estos grupos con otras bacterias que producen nanopartículas, ya sea de magnetita o greigita, nos ayudo a clarificar la idea apoya que cada una contiene sus propios grupos de genes que codifican las proteínas necesarias de forma independiente. Mantener estos dos grupos de genes independientes les permite regularse de distinta forma, y responder de forma individual a los distintos estímulos ambientales, para asegurarse de que sea cual sea el entorno, estas bacterias siempre serán capaces de nadar a lo largo de las líneas del campo geomagnético.