viernes, 5 de julio de 2013

TECNICAS DE MEDITACION


 
He encontrado en estos párrafos del V. M. Samael un material indispensable para quienes deseen realmente practicar la meditación. Entiendo que, en muchos casos, la dificultad más importante del practicante (sobre todo en los comienzos) es no poder superar ese conflicto entre atención y distracción. De esa manera, la práctica se vuelve en ocasiones una especie de suplicio del que se sale con dolor de cabeza y una gran frustración.
En los grupos, al finalizar la meditación,  siempre alguien comenta: “estuve luchando contra la mente” “intenté meditar pero la mente me superó” etc, etc. Esos comentarios denotan la lucha entre la atención y la distracción y el error en el enfoque inicial de la práctica.
Muy diferente es la observación serena, sin aceptar ni rechazar lo que llega a nuestra pantalla mental, y la reflexión que nos permite desarrollar esa conciencia clara y profunda.
Practicada de esta manera la meditación es siempre una experiencia armónica y renovadora, que nos permite ver la problemática mental desde una óptica realmente objetiva.
LA TÉCNICA
Cuando practicamos la meditación, nuestra mente es asaltada por muchos recuerdos, deseos, pasiones, preocupaciones, etc. Debemos evitar el conflicto entre la atención y la distracción. Existe conflicto entre la distracción y la atención cuando combatimos contra esos asaltantes de la mente. El “yo” es el proyector de dichos asaltantes mentales. Donde hay conflicto no existe quietud ni silencio.
Debemos anular el proyector mediante la auto-observación y la comprensión. Examinad cada imagen, cada recuerdo, cada pensamiento que llegue a la mente. Recordad que todo pensamiento tiene dos polos: positivo y negativo.
Entrar y salir son dos aspectos de una misma cosa. El comedor y el baño, lo alto y lo bajo, lo agradable y lo desagradable, etc., son siempre los dos polos de una misma cosa.
Examinad los dos polos de cada forma mental que llegue a la mente. Recordad que sólo mediante el estudio de las polaridades se llega a la síntesis. Toda forma mental puede ser eliminada mediante la síntesis.
Ejemplo: Nos asalta el recuerdo de una novia. ¿Es bella? Pensemos que la belleza es el opuesto de la fealdad y que si en su juventud es bella, en su vejez será fea. Síntesis: No vale la pena pensar en ella, es una ilusión, una flor que se marchita inevitablemente.
En la India, esta auto-observación y estudio de nuestra psiquis es llamada, propiamente, Pratyâhâra.
Los “pájaros-pensamientos” deben pasar por el espacio de nuestra propia mente en sucesivo desfile, pero sin dejar rastro alguno. La infinita procesión de pensamientos proyectados por el “yo” al fin se agota y, entonces, la mente queda quieta y en silencio.
Un gran Maestro auto-realizado dijo: “Solamente cuando el proyector, es decir, el “yo”, está ausente por completo, entonces sobreviene el silencio que no es producto de la mente. Este silencio es inagotable, no es del tiempo, es lo inconmensurable, sólo entonces adviene Aquello que es”.
Toda esta técnica se resume en dos principios:
a) Profunda reflexión.
b) Tremenda serenidad.
REFLEXIÓN SERENA
Necesitamos reflexión serena si es que de verdad queremos lograr la quietud y el silencio absoluto de la mente.
Empero resulta claro comprender que en gnosticismo puro, los términos serenidad y reflexión tienen acepciones mucho más profundas, y por ende, deben comprenderse dentro de sus connotaciones especiales.
El sentimiento de sereno, trasciende a eso que normalmente se entiende por calma o tranquilidad, implica un estado superlativo que está más allá de los razonamientos, deseos, contradicciones y palabras; designa una situación fuera del mundanal bullicio.
AsÍ mismo, el sentimiento de reflexión está más allá de eso que siempre se entiende por contemplación de un problema o idea. No implica aquí actividad mental o pensamiento contemplativo, sino una especie de conciencia objetiva, clara y reflejante, siempre iluminada en su propia experiencia.
Por lo tanto, “sereno”, es aquí serenidad del no pensamiento, y “reflexión”, significa conciencia intensa y clara.
“Reflexión serena, es la clara conciencia en la tranquilidad del no pensamiento”. Cuando reina la serenidad perfecta, se logra la verdadera iluminación profunda.

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