sábado, 21 de julio de 2012

De una colisión extraterrestre de magnitud intercontinental


Un equipo internacional compuesto por 18 investigadores ha obtenido datos nuevos que sustentan la teoría de un impacto extraterrestre sucedido hace unos 13.000 años.
Los indicios residen en el material descubierto en varias capas delgadas de roca sedimentaria situadas en Pennsylvania y Carolina del Sur (Estados Unidos) y en Siria. Este material llama la atención debido a que sólo podría haberse formado a entre 1.700 y 2.200 grados centígrados con motivo del impacto de un objeto cósmico contra la Tierra. Todo ello ofrece indicios que apoyan la controvertida hipótesis de la capa de sedimentos limítrofe del Dryas Reciente. Su hallazgo se publicó en un artículo en la revista PNAS.
Dicha hipótesis, también denominada la hipótesis del cometa Clovis, expone que una enorme explosión atmosférica o un impacto contra el suelo de uno o múltiples objetos procedentes del espacio habría dado comienzo al periodo frío del Dryas Reciente hace unos 12.900 años. Esto sucedió al mismo tiempo o muy cerca de la gran extinción de la megafauna norteamericana, mamuts y perezosos terrestres gigantes entre otros, y la desaparición de la cultura prehistórica Clovis que contaba antes de su extinción con una gran difusión por el continente. Esta teoría de gran controversia no tiene excesivo respaldo, principalmente por la falta de datos que la confirmen, pero este nuevo descubrimiento parece suministrarle un intenso impulso.
«El equipo científico ha identificado tres niveles contemporáneos de más de 12.000 años en dos continentes que presentan materia silícea semejante a escoria (SLO)», afirmó H. Richard Lane, director de la División de Ciencias de la Tierra de la Fundación Nacional para la Ciencia de los Estados Unidos, organismo que ha financiado la investigación. «La SLO apunta a un suceso de explosión o impacto cósmico de alta energía y respalda la opinión de que esos fenómenos motivaron el comienzo del Dryas Reciente, una época en la que se produjeron grandes alteraciones en las condiciones bióticas, humanas y climáticas.»
El descubrimiento de vidrio derretido con indicios morfológicos y geoquímicos confirma que el material no es de origen cósmico, volcánico ni humano, un aspecto clave para la confirmación de la hipótesis. «La elevadísima temperatura a la que se derritió este vidrio parece ser idéntica a la generada en otros fenómenos resultantes de impactos cósmicos conocidos como el Cráter Barringer de Arizona y el campo de tectitas austral-asiático», reconoció James Kennett, profesor de Ciencias de la Tierra de la Universidad de California-Santa Bárbara (Estados Unidos).
«El material derretido también concuerda con el vidrio derretido producido por la explosión nuclear Trinity generada en 1945 en Socorro, Nuevo México», añadió. «Las temperaturas extremas necesarias son idénticas a las de la detonación de una bomba atómica, lo suficientemente elevadas como para que la arena se derrita y entre en ebullición.»
Según el equipo, los indicios materiales que respaldan la hipótesis del impacto cósmico del Dryas Reciente se reparten por tres continentes y cubren al menos un tercio del planeta, desde California hasta Europa occidental y Oriente Próximo. El descubrimiento amplía el rango de indicios hasta Alemania y Siria, el emplazamiento más oriental identificado hasta la fecha en el hemisferio norte. El equipo aún debe precisar el límite del campo de residuos generado por el impacto.
«Debido a que los tres emplazamientos de Norteamérica y Oriente Próximo están separados entre sí entre 1.000 y 1.000 kilómetros, es probable que se produjeran tres o más epicentros de impacto o explosión importantes en el evento del Dryas Reciente, con probabilidad provocados por un enjambre de objetos cósmicos fragmentados de un meteorito o un cometa», explicó el profesor Kennett.
El artículo también cita ejemplos de otra investigación reciente que apoya la hipótesis del impacto del Dryas Reciente, y respalda la investigación de dos grupos independientes que descubrieron vidrio derretido en capas de esta época en Arizona y Venezuela. «Estos resultados rebaten las afirmaciones de distintos críticos de que “nadie es capaz de preproducir” los indicios del Dryas Reciente o que los materiales simplemente cayeron del espacio a la Tierra sin catástrofe de por medio», apuntó el profesor Kennett.
Añadió que el emplazamiento arqueológico de Siria en el que se descubrió el vidrio, Abu Hureyra, en el valle del Éufrates, es uno de los pocos de este tipo en los que se registra la transición desde una sociedad humana de cazadores recolectores nómadas a una de agricultores y cazadores asentados en aldeas permanentes. «Arqueólogos y antropólogos consideran la zona como la del “nacimiento de la agricultura” hace unos 12.900 años», informó el profesor Kennett.
«La presencia de una capa gruesa de carbón en una aldea prehistórica del emplazamiento sirio apunta a un gran fuego asociado con el vidrio derretido y las esférulas generadas por impacto datadas en 12.900 años», añadió. «Los indicios sugieren que los efectos en dicho asentamiento y en sus habitantes debieron ser graves.»

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