Llegó a nuestro planeta hace unos 30.000 años, y es con probabilidad la piedra espacial más grande descubierta en las islas británicas. Este singular meteorito, una condrita de medio metro de longitud y unos 93 kilos de peso, se ha conservado desde entonces en un estado magnífico, sin erosionarse, lo que durante mucho tiempo intrigó a los científicos que lo estudiaban.El frío habría hecho bien su trabajo, hasta el punto de que miles de años después, un grupo de druidas habría encontrado la roca, empleándola para sus fines. En este caso, construir un enterramiento en un enclave cercano a Stonehenge. Y fue allí, según Pillinger, donde probablemente fue descubierto hace unos doscientos años por un arqueólogo de la época, quien a su vez lo trasladó a Lake House, en Wiltshire, donde fue descubierto en fechas más recientes por otro grupo de arqueólogos, quien avisó a los especialistas.
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