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martes, 26 de agosto de 2014

Descubren un raro agujero negro «al ritmo de los Beatles»


Los pulsos de luz emitidos por esta región del espacio a 12 millones de años luz de la Tierra han permitido medirla con precisión por primera vez.
Los astrónomos dicen que el Universo tiene tantos agujeros negrosque es imposible contarlos todos. Hasta 100 millones de estos intrigantes objetos astrales pueden existir en nuestra galaxia. Y muchos son, sencillamente, colosales. Los que tienen entre unas 10 y 100 veces la masa de nuestro Sol son los restos de estrellas moribundas, y los supermasivos, de más de un millón de veces la masa del Sol, habitan en los centros de la mayoría de las galaxias.

Pero algunos agujeros negros son distintos y aún más misteriosos. Están dispersos por todo el Universo como un oasis en un desierto. De masa intermedia, que va desde cien veces a unos pocos cientos de miles de veces la de nuestra estrella, son tan difíciles de medir que a veces incluso su existencia se pone en duda. Poco se sabe sobre cómo se forman y si se comportan igual que el resto.

Ahora, un equipo de astrónomos de la Universidad de Maryland ha medido con precisión, y en consecuencia confirmado su existencia, la masa de un agujero negro de cerca de 400 veces la de nuestro Sol en una galaxia a 12 millones de años luz de la Tierra.

«Los objetos en este rango son los menos habituales de todos los agujeros negros», dice Richard Mushotzky, uno de los autores del estudio. «Los astrónomos han estado preguntándose si existen estos objetos o no, cuáles son sus propiedades… Hasta ahora no hemos tenido datos para responder a estas preguntas», añade. No es la primera vez que un agujero de masa intermedia es medido, pero sí la primera que se hace con precisión. Según Mushotzky, este agujero negro en concreto es un buen ejemplo de este grupo misterioso.

Una canción de los Beatles

Un agujero negro es una región del espacio que contiene una masa tan densa que ni siquiera la luz puede escapar de su gravedad. Son invisibles, pero los astrónomos pueden encontrarlos mediante el seguimiento de su atracción gravitatoria sobre otros objetos. La materia que cae en un agujero negro gira alrededor de la misma forma que los desechos de una tormenta rodean el centro de un tornado. Cuando este material cósmico se roza produce fricción y luz, lo que hace que los agujeros negros se encuentren entre los objetos más brillantes del Universo.

El objeto del estudio está situado en Messier 82, una galaxia en la constelación de la Osa Mayor donde las estrellas jóvenes se están formando. A partir de 1999, un telescopio espacial de la NASA, el Observatorio Chandra de rayos X, detectó el objeto y los astrónomos sospecharon que se trataba de un agujero negro de masa intermedia, pero las estimaciones no eran lo suficientemente definitivas como para confirmarlo.

Nuevas observaciones -cientos de ellas entre 2004 y 2010 realizadas con el Rossi X-ray Timing Explorer (RXTE) de la NASA- han permitido la grabación de partículas de rayos X individuales emitidas por el objeto. Las llamaradas mostraron un patrón rítmico de pulsos de luz, uno que ocurre 5,1 veces por segundo y otros 3,3 veces por segundo, un ratio de 3:2.

Las dos oscilaciones de luz eran como dos motas de polvo atrapadas en los surcos de un disco de vinilo girando en un tocadiscos, explica Mushotzky. Si comparamos las oscilaciones con ritmos musicales, producen un ritmo sincopado específico. El investigador lo compara con una bossa nova o con una melodía del álbum Abbey Road de los Beatles: «Mean Mister Mustard sleeps in the park, shaves in the dark, try’na save paper».


sábado, 29 de marzo de 2014

Un diamante del tamaño de la Luna en el espacio que es llamado Lucy…


Un diamante del tamaño de la Luna ha sido conseguido en el espacio y es llamado “Lucy” por la canción de Los Beatles “Lucy in the Sky with Diamonds” (Lucy en el cielo con diamantes).
A 50 años luz de la Tierra, en la constelación del Centauro, se encuentra Lucy, el diamante más grande del universo. Es el corazón de una estrella similar al Sol, que al dejar de brillar se comprimió en una masa súper densa de carbono. Lucy es un diamante de 4000 kilómetros de diámetro.
La “Estrella de África”, el diamante más grande de la Tierra, que hoy brilla en el centro de la cruz de la corona real británica, pesa 530 quilates. Fue tallado del diamante más grande que se ha encontrado jamás, una piedra que en bruto alcanzaba los 3.100 quilates. Se trata realmente de un diamante “grande”, del tamaño de un huevo de gallina. Pero a la par de “Lucy”, no es más que un triste guijarro.

El peso de Lucy se estima en mil billones de trillones de trillones de quilates. Este es un número demasiado grande para que nuestro cerebro pueda hacerse una idea de lo que representa. Si lo escribimos en un papel veremos que es igual a “10,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000”, una cifra bastante más grande que los 3.100 quilates de la “Estrella de África”, que de ser una estrella pasa a ser poco más que una triste lucecita.
Es que este enorme diamante cósmico que se ha catalogado bajo el poco romántico nombre de “BPM 37093” es en realidad una enana blanca. Los astrónomos llaman “enana blanca” al núcleo de una estrella (o lo que queda de ella) después de que el astro consume todo su combustible nuclear y se apaga. Estos restos son en su mayor parte carbón.

Ubicado en la constelación Centauro, Lucy ya no brilla como un Sol, pero sigue siendo una verdadera estrella. Según Travis Metcalfe, el astrónomo que dirigió el equipo que descubrió a Lucy, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, “se necesitaría una lupa de joyero del tamaño del Sol para graduar este diamante”.
Los astrónomos habían especulado con que las enanas blancas contenían restos de carbono cristalizado desde hace al menos 40 años, pero sólo recientemente tuvieron la posibilidad de obtener evidencia directa de este fenómeno. La enana blanca vibra constantemente, y tal como dice Travis, “al medir esas palpitaciones se pudo estudiar el interior de la enana blanca, de la misma manera las medidas de los sismógrafos durante los terremotos le permiten a los geólogos estudiar el interior de la Tierra”. El resultado del análisis desenmascaró al (por ahora) diamante más grande de la galaxia.
Los astrónomos decidieron bautizarla “Lucy”, por aquella canción de los Beatles, “Lucy en el cielo con diamantes”