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lunes, 8 de septiembre de 2014

La desaparición de los géiseres gigantes de una luna de Júpiter desconcierta a los científicos

Los enormes chorros de vapor de agua se han escondido de la vista de los observadores de Europa, el más pequeño de los cuatros satélites galileanos de Júpiter, informa el portal Space.com.

Los géiseres detectados por Hubble en diciembre de 2013 en las imágenes del menor de los satélites joviales proporcionaban una oportunidad para el descubrimiento de vida extraterrestre en el Sistema Solar. 

Los investigadores sospechaban que el vapor salía de las grietas que se abrían en el hielo debido a cambios provocados por las 'fuerzas de la marea' cuando la luna se alejaba de Júpiter.  

De momento, los científicos son incapaces de explicar la desaparición de los géiseres. Las observaciones posteriores del Hubble llevadas a cabo en enero y febrero de este año no mostraron signos de estas columnas de vapor de alturas de hasta 200 kilómetros. 

Según investigadores, los géiseres de Europa pueden ser esporádicos como los volcanes de la Tierra, a diferencia de los expulsiones de vapor más o menos constantes que tienen lugar en el polo sur de Encélado, una de las lunas de Saturno, que también alberga un océano bajo la superficie. 

La NASA busca obtener más datos sobre las expulsiones de agua antes del inicio de la misión espacial que a mediados de la década de 2020 llevará a cabo la sonda Europa Clipper, que realizará múltiples vuelos sobre la luna helada de Júpiter. 



viernes, 8 de agosto de 2014

Registran la erupción volcánica más brillante del sistema solar en una luna de Júpiter

Las imágenes tomadas el 29 de agosto de 2013 por el Telescopio Géminis y el Telescopio Infrarrojo de la NASA muestran la magnitud y la intensidad de una serie de erupciones que tuvieron lugar en la cuarta luna más grande de Júpiter y que duró aproximadamente dos semanas, informa el portal Sci-News. Esta semana se supo que se trató de la erupción volcánica más brilliante del sistema solar.


Según los científicos, la última erupción, conocida como 'la gran final', generó alrededor de 20 teravatios de energía y una cantidad de lava que no tiene comparación con ninguna actividad volcánica terrestre. A modo de comparación, el fenómeno de la luna Ío fue diez veces más potente que la famosa erupción de 2010 del volcán islandés Eyjafjallajökull. 

"Normalmente se espera una gran actividad volcánica en Ío cada uno o dos años, pero por lo general no es tan brillante", comenta Imke de Pater, profesor y catedrático de astronomía en la Universidad de California, Berkeley (EE.UU.). "Hemos tenido tres explosiones extremadamente brillantes que sugieren que si miramos con más frecuencia podríamos ver muchas", añadió.  

Los astrónomos explican que la actividad vulcánica de Ío se debe a la atracción gravitatoria del planeta más grande del sistema solar, que genera mucho calor en el interior de la luna. Las efusiones masivas de magma, que están muy por encima de la temperatura de cualquier fenómeno parecido en la Tierra hoy en día, por su parte, pueden ayudar a proporcionar más conocimientos sobre la historia temprana de planetas como el nuestro. 




martes, 29 de julio de 2014

Un taladro láser de la NASA para explorar un satélite de Júpiter

La NASA está haciendo pruebas con un taladro accionado por láser para explorar la superficie helada de Europa, el menor de los satélites de Júpiter.

Científicos sospechan que bajo los vastos océanos de hielo que cubren la superficie del satélite Europa se esconden tierras fértiles compatibles con la vida. Puesto que el primer paso a seguir para iniciar la investigación sería atravesar esa capa de hielo, un grupo de científicos está trabajando en las pruebas de un taladro guiado por láser sobre el glaciar de Matanuska, en Alaska, EE.UU., para ver el comportamiento de la máquina sobre un terreno similar. Así lo informa la revista digital NewScientist.

El objetivo de este taladro robot guiado por láser sería el de atravesar la gigantesca superficie helada de Europa, para así explorar y averiguar qué se esconde bajo esta superficie.

Multiples observaciones e investigaciones nos han dado pruebas de las altas posibilidades de que haya vida bajo sus gélidos océanos, donde se sospecha que existe una segunda capa 

Multiples observaciones e investigaciones nos han dado pruebas de las altas posibilidades de que haya vida bajo sus gélidos océanos, donde se sospecha que existe una segunda capa de agua líquida que podría contener seres vivos.  






Incluso si la NASA no lo consiguiese o lo aprobase, tal investigación sería muy útil para otros propósitos similares. Actualmente, la NASA trabaja en las primeras pruebas de vuelo del sistema de lanzamiento espacial, un proyecto en principio pensado para enviar misiones tripuladas al espacio pero que también podría utilizarse en misiones como la de Europa.

La misión de exploración de la superficie de Europa podría llevarse a cabo mucho antes de lo imaginado, pues el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha reservado 15 millones de dólares del presupuesto adjudicado a la NASA para 2015, que podrían ser destinados a la exploración del pequeño satélite galileano. Según las estimaciones de algunos investigadores, el proyecto podría llevarse a cabo a partir del año 2022 con el envío de una misión de exploración de prueba.  


martes, 27 de diciembre de 2011

¿Júpiter se está comiendo su propio corazón?

Júpiter es víctima de su propio éxito. Unos sofisticados nuevos cálculos indican que el mayor planeta de nuestro sistema solar, que pesa más del doble que el resto de los planetas juntos, ha destruido parte de su núcleo central. Irónicamente, el culpable es el propio hidrógeno y helio que hicieron de Júpiter un gigante gaseoso, cuando la gravedad del núcleo atrajo estos elementos al formarse el planeta. El hallazgo sugiere que los planetas extrasolares más masivos no tienen núcleos en absoluto.
Los astrónomos dicen que Júpiter es un gigante gaseoso debido a que consta principalmente de hidrógeno y helio, que en la Tierra son gases. En Júpiter, sin embargo, la enorme presión de la gravedad del planeta comprime la mayor parte del hidrógeno en un fluido metálico que conduce la electricidad. El hidrógeno y el helio rodean a un núcleo central hecho de hierro, roca y hielo. El núcleo, que pesa aproximadamente 10 veces la masa de la Tierra, es un pequeño componente de un planeta de 318 masas terrestres.
Jupiter © by tonynetone
Ahora, los científicos planetarios Hugh Wilson y Burkhard Militzer de la Universidad de California en Berkeley, han realizado unos cálculos mecánico cuánticos para ver qué sucede cuando el óxido de magnesio (MgO) — un ingrediente clave en el núcleo de roca de Júpiter — se sumerge en un fluido de hidrógeno y helio en el corazón del planeta La temperatura es de aproximadamente 16 000 kelvin – más caliente que la superficie del Sol – y la presión de unas 40 millones de atmósferas. Estas condiciones son tan extremas que ningún experimento puede reproducirlas.
De acuerdo con los cálculos del equipo, el MgO tiene una solubilidad muy alta. Esto significa que la roca sólida del núcleo de Júpiter se está disolviendo en un líquido, tal y como informan los investigadores en un artículo enviado a Physical Review Letters, aunque la tasa de erosión exacta es desconocida. Wilson y Militzer ya habían calculado anteriormente que el hielo del núcleo también se disuelve. El núcleo actual de Júpiter puede no ser tan grande como cuando se formó el planeta.
El científico planetario David Stevenson del Instituto Tecnológico de California dice que el nuevo trabajo es importante debido a que los científicos quieren comprender cómo ha cambiado Júpiter a lo largo del tiempo. “Si podemos hacerlo, entonces podemos hacer una afirmación muy útil sobre qué aspecto tenía Júpiter en su génesis”, señala Stevenson. “¿Tenía un núcleo sustancial en ese momento? De ser así, ¿tenía 10 masas terrestres, 15, 5?” En 2016, la nave Juno de la NASA empezará a orbitar Júpiter y proporcionará datos sobre el interior actual de los planetas, midiendo su campo gravitatorio.
Jonathan Fortney, científico planetario de la Universidad de California en Santa Cruz, también dice que el nuevo trabajo es muy importante. Pero sigue pendiente una gran pregunta, comenta: ¿Es la convección en el interior de Júpiter lo bastante vigorosa para sacar a la luz el material del núcleo disuelto y lanzarlo a la envoltura de hidrógeno-helio? De ser así, entonces el núcleo de Júpiter es menor hoy de lo que era en su nacimiento. Si no lo es, entonces la roca y hielo disueltos simplemente permanecerán en el centro de Júpiter, pero los límites entre el núcleo y el manto pueden ser menos distintivos de lo que se había pensado.
Aun así, Fortney dice:  “Creo que hemos hecho muchos más progresos durante el año pasado de lo que se ha logrado en los anteriores 20 años”, gracias a los cálculos de Wilson y Militzer. Esos cálculos tienen implicaciones mucho más allá de Júpiter. Muchos de los planetas que orbitan otras estrellas son más masivos que Júpiter, por lo que sus núcleos están incluso más calientes. “Para estos planetas, la erosión del núcleo sería más rápida”, dice Militzer, lo que significa que los gigantes gaseosos varias veces más pesados que Júpiter podrían no tener núcleo, cambiando la visión que los científicos han tenido desde hace mucho tiempo sobre estos mundos lejanos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Los mares subterráneos de una luna de Júpiter

Los científicos sospechan desde hace años que Europa, una de las 65 lunas de Júpiter, alberga grandes océanos interiores. Un nuevo estudio que será publicado esta semana en la revista ‘Nature’ respalda esta teoría y sugiere que es posible que Europa sea un satélite habitable.
Eso sí, cuando los científicos hablan de la posibilidad de que haya vida en otros cuerpos del Sistema Solar no se refieren a seres inteligentes como los que imaginó Arthur C. Clarke en ’2010: Odisea 2′. De hecho, en el caso de que exista o hubiera existido algún tipo de vida en Europa, lo más probable es que se tratara de microorganismos similares a los que se han descubierto en ambientes extremos de la Tierra, como los que se dan en Río Tinto (Huelva).
La NASA ofreció en rueda de prensa más detalles sobre este descubrimiento, realizado por científicos de la Universidad de Texas (EEUU).
Recreación del oceáno de Europa. | B.S.Recreación del oceáno de Europa. | B.S.
Para llevar a cabo la investigación se utilizaron imágenes captadas por la nave espacial Galileo, que fue lanzada en 1989 a bordo del transbordador ‘Atlantis’ con la misión de explorar Júpiter y su sistema planetario. La sonda de la NASA ha proporcionado tanta información sobre el gigante gaseoso y sus lunas que los científicos están tardando décadas en analizarla.

Masas de agua líquida

El nuevo estudio ofrece nuevos indicios sobre la existencia de un gran océano subterráneo en una zona denominada ‘Caos de Conamara’. Según explica Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, este tipo de regiones, conocidas con el nombre de ‘terrenos caóticos’, se caracterizan por tener una superficie helada altamente fragmentada y de forma muy irregular.
Además, los investigadores creen que este satélite podría albergar otros depósitos de agua en regiones poco profundas de Europa.
Los astrónomos pensaban que Europa (que tiene un tamaño ligeramente inferior al de nuestra luna) tenía grandes océanos subterráneos sobre los que flotaban enormes capas de hielos con un espesor de varios kilómetros. Hasta ahora, creían que los océanos interiores estaban separados del exterior y que las capas de hielo se desplazarían y chocarían unos con otros horizontalmente.
Sin embargo, este nuevo estudio, liderado por Britney Schmidt, sugiere que los movimientos verticales de estas placas también son muy importantes. Estos desplazamientos en vertical proporcionarían un mecanismo para que los océanos interiores se mantengan en contacto con las zonas exteriores del satélite.
De esta forma, “el transporte de elementos químicos desde la superficie de Europa hasta el interior, y viceversa, abre la posibilidad de que Europa sea una superficie habitable”, explica Rafael Bachiller.
Por su parte, el investigador del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC) Jesús Martínez-Frías, señala que “el modelo propuesto supone un avance en el intento de comprender la compleja tectónica de la corteza helada de Europa. Su mayor o menor espesor es un factor importante desde el punto de vista geodinámico y astrobiológico (para la búsqueda de vida)”, afirma a ELMUNDO.es a través de un correo electrónico.
“La hipótesis planteada enfatiza la importancia de los modelos geológicos terrestres como análogos para estudiar otros planetas y lunas. En este caso los modelos usados corresponden fundamentalmente a los volcanes subglaciares de nuestro planeta”, explica el investigador.
Los procesos que tienen lugar en la luna Europa tienen rasgos en común con los que ocurren en la Antártida terrestre, por lo que la observación de estos fenómenos en nuestro planeta les ayudan a comprender lo que ocurre en otros cuerpos solares.

Nueva misión a Júpiter

Los resultados de este estudio, sin embargo, no podrán ser confirmados hasta que se envíe una nueva sonda de exploración al sistema de Júpiter, el más grande de los planetas de nuestro Sistema Solar. Dentro de un par de meses, la Agencia Espacial Europea (ESA) decidirá si manda una nueva nave para investigar el sistema planetario de Júpiter. JUICE (JUpiter and Icy Moons Explorer) es una misión de gran presupuesto (unos 700 millones de euros) que compite con otras dos, NGO y ATHENA.
Olga Prieto, investigadora del CAB-CSIC y miembro del equipo que está planificando la misión JUICE explica que, tras la retirada de la NASA, en febrero de 2012 se volverán a presentar las tres propuestas para ser evaluadas por la ESA. Si JUICE es finalmente la elegida, será lanzada en 2022 y tardará alrededor de coho años en llegar al sistema de Júpiter.
Prieto explica que Júpiter es considerado el “paradigma de planeta gigante alrededor del cual giran satélites en los que se ha detectado la presencia de masas de agua líquida”. “Fuera del Sistema Solar se han detectado otros ‘Júpiter’ que podrían tener también satélites de hielo a su alrededor”, añade.
El objetivo de JUICE será estudiar las lunas de este planeta, en especial Ganimedes, aunque también prestará atención a Europa y Calixto así como la interección del campo magnético y la atmósfera de Júpiter sobre los satélites: “El descubrimiento de masas de agua en el interior de estos satélites ha revolucionado nuestro concepto clásico de habitabilidad, pues hasta hace poco sólo se refería a planetas que poseían (o habían poseido en el pasado) las masas de agua en superficie. Estos satélites del Sistema Solar pueden también ser habitables ya que además del agua líquida pueden poseer los nutrientes y energía que la vida necesita”, concluye Prieto.