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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Las azucareras pagaron para culpar a la grasa de los trastornos de corazón

Una investigación recogida por la revista médica JAMA analiza el papel de la industria del azúcar en los estudios publicados sobre la salud del corazón. Al parecer, las azucareras utilizaron la ciencia en los años 60 para señalar como responsable a la grasa saturada y restar importancia al azúcar, según los documentos históricos recién liberados.



La revista JAMA Internal Medicine publica esta semana un análisis basado en documentos de archivo que examina el papel de las empresas azucareras en la investigación de enfermedades coronarias.

Los resultados apuntan a estudios patrocinados en los años 60 por las compañías con el objetivo de influir en el debate científico y poner en duda los peligros de azúcar al establecer como ‘culpable’ de estas patologías a la grasa de la dieta.

Para ello, los autores, con Stanton A. Glantz, de la Universidad de California (EE UU) a la cabeza, verificaron los documentos internos de la Fundación de Investigación del Azúcar (SRF, por sus siglas en inglés), que más tarde se convirtió en la Asociación del Azúcar.

Los papeles incluían correspondencia entre la SRF y un profesor de nutrición de la Universidad de Harvard, que fue codirector del primer programa de investigación de la enfermedad coronaria de la fundación en la década de 1960.

La SRF inició la investigación de enfermedades coronarias en 1965 y su primer proyecto fue una revisión de la literatura publicada en el New England Journal of Medicine en 1967. El texto se centró en la grasa y el colesterol de la dieta como causas de las enfermedades coronarias y minimizó el consumo de azúcar como un factor de riesgo.

Según el nuevo estudio, fue la SRF quién estableció el objetivo de la revisión, aportó los artículos que se incluirían e incluso recibió borradores del texto, aunque nunca fueron revelados ni la financiación que aportó ni el papel que desempeñó.

A pesar de que el tráfico de influencias descubierto se remonta a hace casi 50 años, los informes más recientes indican que la industria alimentaria ha seguido influyendo en estudios sobre nutrición.

"Este balance histórico de los esfuerzos de la industria demuestra la importancia de contar con opiniones escritas por personas sin conflictos de interés y con transparencia en la información financiera", señalan los autores, que apuntan cómo esa misma revista –de las más prestigiosas en biomedicina– ha requerido desde 1984 que los autores revelen cualquier tipo de interés.


Credibilidad bajo mínimos

No obstante, los autores reconocen que no hay pruebas directas de que la industria azucarera escribiera o cambiara la revisión de la revista, y la evidencia de que diera forma a sus conclusiones es ‘circunstancial’.

Es importante subrayar las limitaciones del artículo. Por un lado, los papeles y documentos utilizados en la investigación proporcionan solo una pequeña visión de las actividades de la asociación industrial. Además, los autores no analizaron el papel de otras organizaciones, como las industrias alimentarias, y las figuras clave en dicho episodio no se pudieron entrevistar porque ya han muerto.

En un comentario relacionado, publicado en la misma revista, Marion Nestle, doctora en medicina de la Universidad de Nueva York (EE UU), expone el gran daño que puede suponer este tipo de hallazgos para la credibilidad de la comunidad científica.


“Que sirva como advertencia a políticos, investigadores, editores de revistas y periodistas de la necesidad de considerar el daño a la credibilidad cuando se trata de estudios financiados por compañías de alimentos con intereses creados en los resultados. Hay que encontrar mejores maneras de financiarlos y de gestionar los potenciales intereses en conflicto”, afirma.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Hallan papilas gustativas en el corazón


Los experimentos de los investigadores de Queensland han demostrado que durante la introducción de una sustancia con un sabor amargo la función contráctil del corazón se suprimía casi completamente, informa 'Daily Mail'. En total fueron hallados aproximadamente 12 receptores del sabor. De este modo los investigadores destacan que en el corazón humano se encuentra casi el 50% de todas las papilas gustativas amargas conocidas, que son 25.

El equipo de científicos está investigando por qué y para qué un medio de los receptores 'amargos' se encuentra en el corazón, y afirma que el descubrimiento podría influir en el tratamiento de enfermedades cardiacas.


viernes, 30 de diciembre de 2011

Captan el pulso del “corazón de la Tierra” en el espacio sideral


NASA capta por primera vez las distinctivas ondas electromagnéticas de la Resonancia Schumann, lo más cercano al pulso de la Tierra, expandiéndose por el espacio exterior
Nuestro planeta emite una onda resonante equiparable con un pulso: la Resonancia Schumann ha sido llamada desde hace algunos años el “latido del corazón de la Tierra” y sólo había sido detectada en el interior de nuestro planeta. Ahora, sin embargo, satélites han identificado señales de este pulso electromagnético en los confines del espacio. La Resonancia Schumann corresponde a una frecuencia de 7.8 hertz o 7.8 ciclos por segundo –esta es la misma frecuencia alfa que exhibe el cerebro en un estado de relajación y a la que se solía sintonizar la famosa “máquina de los sueños”. Al igual que el corazón, este latido está regulado por la electricidad. Cuando los rayos hacen contacto con la tierra se generan ondas electromagnéticas en la atmósfera (el relámpago es una manifestación de este pulso telúrico). Estas ondas se mantienen entre la tierra y la alta atmósfera a unos 100 km de altura. La resonancia Schumann, que prmero fue observada por Nicola Tesla, forma una especie de harpa de reverberación eléctrica en la ionósfera de nuestro planeta que se alimenta de sus mismas ondas, y que permite, en la teoría de Tesla, la transmisión de comunicación y energía inalámbrica.
Científicos de la NASA trabajando en el Goddard Space Flight Center revelaron que detectaron por primera vez estas ondas que llevan la firma de la Resonancia Schumann a una distancia de 500 millas más allá de la cavidad formada por la superficie de la tierra y la ionósfera. Aparentemente estas ondas eléctricas resonantes se filtran por esta cavidad hacia el espacio, como emitiendo una señal de vida, un pulso cósmico.

martes, 27 de diciembre de 2011

¿Júpiter se está comiendo su propio corazón?

Júpiter es víctima de su propio éxito. Unos sofisticados nuevos cálculos indican que el mayor planeta de nuestro sistema solar, que pesa más del doble que el resto de los planetas juntos, ha destruido parte de su núcleo central. Irónicamente, el culpable es el propio hidrógeno y helio que hicieron de Júpiter un gigante gaseoso, cuando la gravedad del núcleo atrajo estos elementos al formarse el planeta. El hallazgo sugiere que los planetas extrasolares más masivos no tienen núcleos en absoluto.
Los astrónomos dicen que Júpiter es un gigante gaseoso debido a que consta principalmente de hidrógeno y helio, que en la Tierra son gases. En Júpiter, sin embargo, la enorme presión de la gravedad del planeta comprime la mayor parte del hidrógeno en un fluido metálico que conduce la electricidad. El hidrógeno y el helio rodean a un núcleo central hecho de hierro, roca y hielo. El núcleo, que pesa aproximadamente 10 veces la masa de la Tierra, es un pequeño componente de un planeta de 318 masas terrestres.
Jupiter © by tonynetone
Ahora, los científicos planetarios Hugh Wilson y Burkhard Militzer de la Universidad de California en Berkeley, han realizado unos cálculos mecánico cuánticos para ver qué sucede cuando el óxido de magnesio (MgO) — un ingrediente clave en el núcleo de roca de Júpiter — se sumerge en un fluido de hidrógeno y helio en el corazón del planeta La temperatura es de aproximadamente 16 000 kelvin – más caliente que la superficie del Sol – y la presión de unas 40 millones de atmósferas. Estas condiciones son tan extremas que ningún experimento puede reproducirlas.
De acuerdo con los cálculos del equipo, el MgO tiene una solubilidad muy alta. Esto significa que la roca sólida del núcleo de Júpiter se está disolviendo en un líquido, tal y como informan los investigadores en un artículo enviado a Physical Review Letters, aunque la tasa de erosión exacta es desconocida. Wilson y Militzer ya habían calculado anteriormente que el hielo del núcleo también se disuelve. El núcleo actual de Júpiter puede no ser tan grande como cuando se formó el planeta.
El científico planetario David Stevenson del Instituto Tecnológico de California dice que el nuevo trabajo es importante debido a que los científicos quieren comprender cómo ha cambiado Júpiter a lo largo del tiempo. “Si podemos hacerlo, entonces podemos hacer una afirmación muy útil sobre qué aspecto tenía Júpiter en su génesis”, señala Stevenson. “¿Tenía un núcleo sustancial en ese momento? De ser así, ¿tenía 10 masas terrestres, 15, 5?” En 2016, la nave Juno de la NASA empezará a orbitar Júpiter y proporcionará datos sobre el interior actual de los planetas, midiendo su campo gravitatorio.
Jonathan Fortney, científico planetario de la Universidad de California en Santa Cruz, también dice que el nuevo trabajo es muy importante. Pero sigue pendiente una gran pregunta, comenta: ¿Es la convección en el interior de Júpiter lo bastante vigorosa para sacar a la luz el material del núcleo disuelto y lanzarlo a la envoltura de hidrógeno-helio? De ser así, entonces el núcleo de Júpiter es menor hoy de lo que era en su nacimiento. Si no lo es, entonces la roca y hielo disueltos simplemente permanecerán en el centro de Júpiter, pero los límites entre el núcleo y el manto pueden ser menos distintivos de lo que se había pensado.
Aun así, Fortney dice:  “Creo que hemos hecho muchos más progresos durante el año pasado de lo que se ha logrado en los anteriores 20 años”, gracias a los cálculos de Wilson y Militzer. Esos cálculos tienen implicaciones mucho más allá de Júpiter. Muchos de los planetas que orbitan otras estrellas son más masivos que Júpiter, por lo que sus núcleos están incluso más calientes. “Para estos planetas, la erosión del núcleo sería más rápida”, dice Militzer, lo que significa que los gigantes gaseosos varias veces más pesados que Júpiter podrían no tener núcleo, cambiando la visión que los científicos han tenido desde hace mucho tiempo sobre estos mundos lejanos.