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martes, 25 de junio de 2019

Hallan en esponjas de cocina un posible remedio contra bacterias resistentes a los antibióticos



Alumnos de Microbiología del Instituto de Tecnología de Nueva York (Estados Unidos) han encontrado virus bacteriófagos en varias esponjas de cocina —un entorno favorable para los microorganismos— y su hallazgo podría ayudar a la búsqueda de enemigos naturales contra ciertas bacterias resistentes a los antibióticos.

Ese experimento propuesto por su profesor, Bryann Gibb, provocó que sus estudiantes aislaran dos bacterias e identificaran los virus que las pueden derrotar, un éxito que compartieron el pasado 23 de junio en un encuentro anual que la Sociedad Estadounidense de Microbiología celebró en San Francisco.

Los jóvenes obtuvieron dos poblaciones de gérmenes pertenecientes a la familia de enterobacterias —que suelen encontrarse en las heces— de dos esponjas diferentes. Algunas especies de esos microorganismos causan las infecciones secundarias que los pacientes contraen en los hospitales.


En esta iniciativa, las bacterias fecales sirvieron de cebo para encontrar qué virus podían atacarlas. Es "un valor" buscar la actividad viral "en cualquier entorno microbiano", afirmó una de las participantes del estudio, Brianna Weiss.

Así, no solo identificaron un virus antagonista para cada germen, sino que hicieron un intercambio: probaron con éxito que los bacteriófagos de cada esponja podían infectar y destruir bacterias procedentes de la otra.

Mediante secuenciación genómica también establecieron que las dos cepas estaban genéticamente relacionadas, pero tenían propiedades bioquímicas distintas. "Estas diferencias son importantes para comprender la variedad de bacterias que un bacteriófago puede infectar, algo que también resulta clave para determinar su capacidad a la hora de tratar infecciones específicas resistentes a los antibióticos", estimó Weiss.



A su vez, Gibb admitió que no tiene datos exactos sobre las personas que han enfermado por las esponjas de cocina, pero estima que "tiene que haber ocurrido" y sería "una idea realmente genial" determinar si estos dos bacteriófagos son clínicamente relevantes para la terapia de enfermedades bacterianas, recoge el sitio web Infectious Disease News.

jueves, 21 de enero de 2016

Las mujeres son más resistentes a la gripe, el ébola y otras enfermedades virales



Un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg (en Baltimore, EE.UU.) y publicado en la revista 'American Journal of Physiology' indica que el estrógeno, una hormona sexual esteroidea de tipo femenino, reduce drásticamente la cantidad de virus de la gripe en las células infectadas de las mujeres, pero no de los hombres.

A pesar de que los hombres también producen estrógenos, sus células tienen muchos menos receptores para la hormona. Esa podría ser la razón por la que los estrógenos no tienen los mismos efectos protectores contra la replicación del virus de la gripe en las células de los hombres, reza la investigación.

Otras investigaciones recientes han demostrado que los estrógenos también pueden obstaculizar la replicación del VIH, el ébola y la hepatitis, disminuyendo así la severidad de la infección y reduciendo la probabilidad de su propagación.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Fabrican músculos artificiales con hilo de pescar cien veces más resistentes que los humanos

El nuevo material reacciona con la temperatura y puede revolucionar la medicina y la creación de nuevos tejidos inteligentes para mantenernos frescos o calientes

 ¿Imaginan a un levantador de pesas, capaz de soportar una carga cien veces superior a lo que ya le permiten sus músculos entrenados? Eso es lo que podría conseguir si les trasplantaran las fibras musculares artificiales que ha desarrollado un equipo internacional de investigadores, liderados por la Universidad de Texas (EE.UU.).

El grupo de Carter Haines se ha inspirado en materiales tan sencillos como el sedal o los hilos de costura para fabricar un material de alta resistencia que podría revolucionar numerosos campos, desde la medicina (robótica y ortopedia) a la fabricación de nuevos tejidos inteligentes (ropa más fresca y cálida según la temperatura) a la construcción.


En la revista «Science» detallan cómo basta enrollar sin parar fibras de polietileno de alta resistencia, como el hilo de pescar, para transformarlos en músculos artificiales eficientes. Esta torsión extrema les permite funcionar como músculos de torsión que pueden levantar cargas cien veces más pesadas que los músculos humanos de la misma longitud y peso, según los investigadores. También podrían generar un centenar de veces más energía mecánica por longitud y peso que los músculos humanos, aproximadamente la misma potencia mecánica que un motor a reacción.

Se activan con la temperatura



Esas fibras de polímero retorcidas al máximo tienen además otra ventaja y es que pueden activarse con cambios de temperatura. Se puede contraer de manera espectacular cuando se calienta y vuelve a su longitud inicial cuando se enfría. Si se enrosca en una dirección diferente a la del giro inicial de la fibra de polímero, los músculos se expanden cuando se calientan.

En comparación con los músculos naturales, que se contraen sólo un 20 por ciento, estos nuevos músculos pueden contraerse en aproximadamente un 50 por ciento de su longitud.

Robots más ágiles y fuertes



Las oportunidades de aplicación de estos músculos de polímeros son enormes, asegura Ray Baughman, director del Instituto de Nanotecnología de la Universidad de Texas. «Los robots más avanzados o humanoides, las prótesis y los exoesqueletos portátiles están limitados por los motores y los sistemas hidráulicos, cuyo tamaño y peso restringen la destreza, la generación de la fuerza y la capacidad de trabajo y las nuevas fibras musculares podrían cambiar esta situación», explica Baughman.

Retorcer un conjunto de sedales de pesca de polietileno, cuyo diámetro total es sólo alrededor 10 veces más grande que un cabello humano, da lugar a un músculo de polímero enrollado que puede levantar 16 libras (7,2 kilogramos).



Manejados en paralelo, de forma similar a como se configuran los músculos naturales, un centenar de estos músculos de polímeros podrían levantar alrededor de 0,8 toneladas, según calcula Baughman.

En el extremo opuesto, los músculos de polímeros enrollados que funcionan de manera independiente, que tienen un diámetro menor que un cabello humano, podrían producir expresiones faciales humanas para humanizar los futuros robots de compañía para personas mayores. También podrían ayudar a construir nuevos brazos robóticos consentido del tacto, entre otras muchas aplicaciones.

Ropa y materiales «inteligente»


Otra aplicación interesante será la creación de nuevos tejidos textiles para diseñar ropa que se adapte a la temperatura. Este tejido tendría polímeros cuyos poros se abran y cierran con los cambios de temperatura que permiten a su propietario estar fresco o caliente, según las condiciones meteorológicas o su temperatura corporal.

En aplicación industrial podrían crearse nuevos materiales para abrir y cerrar automáticamente las ventanas de los invernaderos o edificios en respuesta a cambios de temperatura ambiente. Así se eliminaría la necesidad de utilizar electricidad o motores ruidosos y costosos.