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domingo, 6 de marzo de 2016

"Los hombres también tienen derecho": Suecia busca legalizar el 'aborto' para hombres



 El ala juvenil de la formación sueca Partido Liberal del Oeste (LUF Vast) propone permitir que los hombres puedan negarse a aceptar la responsabilidad de ser padres dentro de las 18 primeras semanas de embarazo, el plazo que coincide con el periodo durante el que una mujer tiene derecho legal a abortar en Suecia, informa 'Local'.

"Esto significa que un hombre renuncia a los derechos y a las obligaciones de la paternidad", dijo el presidente de LUF Vast, Marcus Nilsen. Es decir, el denominado derecho al "aborto legal para los hombres" sugiere que el padre biológico no tendría que pagar el mantenimiento de su hijo, pero tampoco tiene derecho a conocerlo.

El partido considera que su iniciativa promoverá la igualdad de géneros, dándoles a ellos la oportunidad de optar por no ser padres. Creen que la ley también beneficiaría a las mujeres, ya que desde el primer momento ellas sabrían si un hombre está dispuesto a comprometerse a ser padre o no, subrayan.

La polémica iniciativa ha sido discutida por numerosos medios de comunicación del país. El canal SVT ha publicado en su sitio web un artículo que afirma que la propuesta del partido LUF Vast es insostenible, ya que contradice la Convención sobre los Derechos del Niño adoptada por la ONU.

"El niño tiene derecho, en la medida de lo posible, a saber quiénes son sus padres", dice el 7.º artículo del documento. "El niño no debe ser separado de sus padres contra su voluntad, salvo cuando esto sea mejor para el niño. Los niños que no viven con ambos padres deben tener el derecho a reunirse con ambos con regularidad", deja claro, por otro lado, el artículo número 9.

sábado, 17 de mayo de 2014

Los hombres sí lloran, o por qué es tan doloroso recibir un golpe en los testículos

Testículos: bolas, huevos, pelotas, escroto, un saco de carne colgando entre las piernas de cada hombre del mundo, dejadas fuera del cuerpo por capricho de la evolución para que el esperma esté a una temperatura adecuada para la fecundación, pero dejándolas a la intemperie, sin cartílagos ni huesos que puedan protegerlos de los golpes del destino. No se trata de un argumento falocéntrico sino anatómico: los golpes en los testículos duelen, pero, ¿se trata del máximo dolor que puede experimentar un ser humano? Para nada.

El doctor Muhammad Mirza ha explicado paso a paso el proceso doloroso que sufre un par de testículos cuando son golpeados por un pie, un bate de beisbol o algún tipo de cuerpo viajando rápidamente justo hacia nuestra entrepierna.

El impacto

En el momento en que los testículos reciben el terrible golpe (y suele haberlos en la vida más terribles unos que otros) una señal es enviada a 265 millas por hora al cerebro, el cual alerta la espina dorsal y envía de regreso la señal de dolor al escroto y abdomen. Los testículos comienzan a segregar un neurotransmisor llamado Sustancia P, la cual está asociada con el dolor y el proceso inflamatorio. En menos de un segundo, el cuerpo se contrae en una intensa sensación de dolor.

 Náusea

La diferencia particular entre un golpe en los testículos y cualquier otro tipo de golpe que pudiera sufrir el cuerpo masculino reside en que los testículos comparten los mismos receptores de dolor que el estómago, por lo que un golpe ahí abajo suele provocar que el hombre en cuestión se abrace el vientre y asuma una desvalida posición fetal.

Esta posición fetal, sin embargo, es parte del proceso. Durante los siguientes minutos el cerebro secreta endorfinas para aliviar un poco el dolor, con el efecto secundario de que los niveles de oxígeno se reducen en el cerebro, provocando jaquecas y náusea.

Además del estómago, un golpe en las bolas también afecta a los oídos, que se manifiesta en forma de un súbito mareo que fortalece la necesidad de hacerse ovillo para recuperar el equilibrio (y tal vez la dignidad). A continuación, el cuerpo puede decidir vomitar o no a causa de las náuseas y el mareo.

Recuperarse de un golpe en las bolas

Durante los 15 minutos posteriores al golpe (y dependiendo de la agresividad del impacto) el pulso sanguíneo se incrementa al igual que la temperatura corporal; en otras palabras, sudamos y nos quedamos sin aliento. Los testículos lastimados se hinchan y la piel del escroto no soporta el menor roce. El doctor Mirza afirma que este proceso activa el ganglio simpatético, que controla las glándulas salivales, lo que puede ocasionar salivación extrema y llanto. Mucho llanto.

Finalmente, es necesario decir que el dolor de bolas no es ni por mucho el dolor más extremo que puede experimentar un ser humano (aunque sí uno de los más indeseables). Los dolores de parto, una nariz rota y sobre todo los cálculos en los riñones siguen siendo los dolores más agudos que pueden experimentarse. Sin embargo, dada su extrema fragilidad, los testículos son una de las áreas más sensibles del cuerpo. Y estamos seguros de que no hace falta un estudio de caso para demostrarlo.




viernes, 11 de abril de 2014

Dos hombres afirman haber grabado en vídeo al Yowie, el Bigfoot australiano

Los principales medios de comunicación y otros medios especializados en criptozoología siempre hacen referencia a una de las criaturas más misteriosas y desconocidas de nuestro planeta, el Bigfoot. Como norma general, las noticias referentes a esta enigmática criatura proceden de América del Norte. Pero la realidad es que esta gran criatura con aspecto de simio bípedo vive en los bosques, selvas y áreas remotas de todo el mundo, como el Yeti en el Tíbet, el Alma en Asia central o el Yowie en Australia.


Y es desde Australia donde procede la última sorprendente noticia relacionada con el “Bigfoot australiano”. Según varios medios de comunicación, dos expertos en la mítica bestia afirman haber conseguido grabar en vídeo al Yowie. Los dos hombres, explicaron que atrajeron a la criatura con manzanas y luego consiguieron tomar imágenes y grabarla en vídeo. ¿Se ha resuelto definitivamente el misterio del Bigfoot australiano? Los dos hombres afirman que sí.

Nueva evidencia del Yowie en los bosques de Australia

El Yowie fue capturado en vídeo el pasado 29 de marzo al sur de Queensland por dos expertos en la mítica criatura, Jason Heal y Jason Dunn, convencidos de que la criatura aparecería después de haberle preparado un verdadero festín de manzanas. El texto añadido al vídeo decía lo siguiente:

“El Yowie está atrapado en un árbol de Leechman. Lo que está a punto de ver es REAL. Vea este Yowie balanceándose de lado a lado mientras comprueba las manzanas en frente de él. Los ojos del animal brillan, ya que se concentra en las manzanas, sin hacer caso de los infrarrojos de la cámara ubicada en el árbol.”

Los dos fundadores del grupo Yowie Investigación, dicen que empezaron a buscar la criatura en 2012. Ellos afirman que han buscado a la criatura a través de la mayor parte de Queensland y en los parques nacionales de Nueva Gales del Sur.

Según detallaron los dos Jason, antes de colocar las cámaras experimentaron muchos signos del Yowie como gruñidos, rocas lanzadas misteriosamente, fuertes sonidos de las ramas de los árboles o extraños olores. Ellos se sintieron observados todo el trayecto, como estar seguidos en medio de la noche por la nada.



Y después de que el vídeo fuera compartido en Internet, se convirtió en pocas horas en toda una sensación en las redes sociales. Incluso la grabación llamó la atención de los expertos del portal Cryptozoology News, quienes creen que el misterioso animal “se asemeja a un perezoso”, pero señala que los perezosos no son nativos de Australia y es completamente ilegal tenerlos como mascotas.

“A pesar de que la criatura en el vídeo sin duda se parece a un perezoso, estos animales no son nativos de ninguna región de Australia y es ilegal tenerlos como mascotas”, dicen los expertos de Cryptozoology News. Y continúan diciendo: “Permanece abierta la posibilidad de que el vídeo muestre a un mono grande no identificado”.

Michael Bachman, director de Cryptozoology News, dijo a los medios de comunicación:

“En este momento no tenemos ni idea de si el vídeo es real o es un engaño, pero ciertamente ha cautivado a los  usuarios de las redes sociales y medios de comunicación.”
Sin embargo, los más escépticos han criticado duramente el vídeo, que sin apenas argumentos afirman que claramente es un engaño. Pero tanto Heal como Dunn afirman que no es ningún engaño y que las imágenes son completamente reales, además de describir a los Yowie como “humanoides peludos y criaturas muy inteligentes”.
Pero lo que no es habitual es que en estos casos los protagonistas critiquen a sus detractores, afirmando haber invertido tiempo y dinero en la búsqueda de la evidencia definitiva de la existencia del Bigfoot australiano.

“Todo el mundo se está volviendo loco, diciendo que es un engaño, como que hemos colocado lámparas en nuestra cabeza”, dijo Heal. “A todos los que dicen que es un montaje… no tienen ni idea de lo que hablan. Sabemos que existen, y hemos hecho una gran investigación.”

Es cierto que los mas escépticos desacreditan cualquier imagen o cualquier vídeo que muestre algún tipo de misterio sin explicación racional, pero también cabe decir que las grabaciones obtenidas de la criatura mítica continúan sin ofrecer una clara evidencia de su existencia, que por otra parte estamos más que convencidos de que existen.



domingo, 20 de noviembre de 2011

El enigma de los hombres electricos

Los casos de este tipo que carecen de una explicación racional se engloban dentro de lo que se ha bautizado como Efecto SLI (Street Light Interference), un fenómeno conocido en España como «interferencia en el alumbrado público» o, coloquialmente, apagafarolas. La siguiente historia ejemplifica a la perfección lo que tratamos de explicar. Su protagonista, que prefiere mantenerse en el anonimato, regresaba a casa una noche. Al doblar una esquina, de repente, todas las farolas de la calle se apagaron. Estupefacto, dio media vuelta para no seguir a oscuras y tomó otra calle.
De nuevo le ocurrió lo mismo. Resignado, continuó por la misma vía. Pero lo más sorprendente es que, cuando se alejó, las farolas volvieron a encenderse. El Efecto SLI, por tanto, consiste en la facultad, normalmente involuntaria, de ciertas personas para interferir en el funcionamiento normal del alumbrado público. Esto puede traducirse en que las luces se apaguen, se enciendan o varíen de intensidad cuando la persona causante del fenómeno se acerca a ellas. Lo anterior puede suceder con una sola farola o, como hemos visto, con varias a la vez.
Sin embargo, menos habitual es que toda una hilera de luces vayan apagándose de forma progresiva al paso de alguien, para encenderse a medida que el individuo se va alejando. Una persona nos narró un caso de este tipo: «En cuanto me aproximaba a las farolas, se apagaban. En ningún momento pensé que este hecho podía estar relacionado conmigo. Pero comprobé que a medida que las iba dejando atrás, y ante mi estupor, se encendían de nuevo una a una».
Desde luego, se han ofrecido teorías convencionales –como el mal funcionamiento de los diversos componentes de las farolas–, pero algunos casos no pueden explicarse de esta manera, pues sobrepasan la simple casualidad que tales argumentos implican.
La siguiente historia, que escuchamos por boca de su protagonista, así lo atestigua: «Caminábamos varias personas y cuando pasamos junto a una farola, se apagó. En broma, comentamos si es que estábamos gafados o algo similar. No le dimos mayor importancia, pero recorridos unos metros, ésta se encendió. Cuando pasamos junto a otra, ocurrió lo mismo. Y también en la siguiente. Continuamos bromeando sobre el tema, así que para comprobar si era casualidad o no, cruzamos la calle para acercarnos a la farola de enfrente. Como os podéis imaginar, también volvió a apagarse.
Incrédulos, cruzamos otra vez la calle hacia la acera en la que estábamos al principio, y se apagó la farola que teníamos delante. Siempre, cuando nos alejábamos unos metros de ellas, se volvían a encender». Las teorías convencionales, además de que no pueden explicar casos como el anterior, dejan de lado aspectos curiosos del fenómeno. Y es que algunos de los sliders –término inglés con que se conoce a los apagafarolas– no interfieren sólo en el alumbrado público, sino también en otros aparatos eléctricos, como cajas registradoras, televisores, ordenadores o radios.
Y, en ocasiones, también en aparatos no eléctricos, sobe todo brújulas. Después de varias apariciones nuestras en diferentes medios de comunicación para hablar sobre el tema, algunas personas se pusieron en contacto con nosotros. Ante el extraordinario número de casos que acumulábamos, decidimos llevar a cabo una investigación más sistemática. Para ello creamos un cuestionario de sucesos SLI, lo cual nos ha servido para llegar a algunas conclusiones estadísticas provisionales.
Los primeros resultados muestran que hombres y mujeres protagonizan en un porcentaje similar casos de Efecto SLI, con lo que no se puede establecer ninguna distinción en función del sexo. Además, estos sucesos se producen tanto si la persona camina, como si viaja en coche, en moto o en otro medio de transporte. De todos modos, el número de efectos SLI producidos cuando el protagonista va a pie es mucho mayor. Este hecho no debe causarnos sorpresa, pues es más sencillo percatarse del fenómeno mientras se camina.
Continuando con los resultados estadísticos, uno de los datos que más llama la atención es el hecho de que casi un veinte por ciento de los sliders aseguren en el cuestionario que, además de afectar a las farolas, también inciden sobre relojes. Así, Yolanda M. nos contaba: «El reloj se me para varias veces, y no sólo a mi, sino también a otras personas que están conmigo, en especial a mi compañero. Lo curioso es que esto siempre sucede por la noche». Las descargas eléctricas también están relacionadas muy directamente con el fenómeno de los apagafarolas.
El porcentaje de personas que aseguran recibir más descargas de las que podrían considerarse normales es de un diecinueve por ciento, aunque sabemos que la cifra es mayor, pues en el cuestionario de recogida de casos no se hizo mención explícita a este aspecto desde el principio. Estos sliders suelen recibir shocks con máquinas de tabaco, interruptores, carros de la compra, el agua del grifo, con otras personas… Pues bien, según fuentes del Laboratorio de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Cataluña, «la humedad del aire funciona como un conductor que favorece la fuga de tensiones; si el ambiente es seco, el cuerpo no libera su energía y se recarga».
Es decir, que los mencionados «calambres» son más comunes cuando el ambiente es húmedo. Esto es muy importante, ya que aproximadamente un veinticinco por ciento de los sliders reflejan en los cuestionarios que es en un ambiente fresco y húmedo cuando tiene lugar el fenómeno. A esta misma conclusión también llegó el investigador Hilary Evans, de la Asociación para el Estudio Científico de los Fenómenos Anómalos (ASSAP), después de su estudio pionero sobre el Efecto SLI.
Además, según los expertos en descargas eléctricas, cuando el cuerpo se recarga de energía, ésta puede ser liberada en forma de calambres, con erizamiento del cabello, sensación de cansancio y dolor de cabeza. Curiosamente, algunas personas relacionan el dolor de cabeza con la experiencia SLI. Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿podría estar la clave del Efecto SLI en la electricidad estática del cuerpo? Por el momento no podemos ofrecer una respuesta concluyente, pero es obvio que, al menos, puede existir algún tipo de relación.
Por ello, recientemente hemos incorporado en el cuestionario una pregunta sobre la ropa que viste el slider cuando produce la interferencia en las farolas, ya que los zapatos con suelas sintéticas y los trajes con telas acrílicas, por ejemplo, incrementan la electricidad estática. Tal es el caso de una secretaria colombiana que provocó un incendio en un almacén de disolventes al producir una chispa sólo por tocar una estantería metálica. Según se supo, iba vestida con una blusa de nilon y zapatos de tacón.