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domingo, 20 de noviembre de 2011

Un grupo de geólogos descifra el misterio de la montaña oculta bajo la Antártida


Según informa la British Antarctic Survey, operador nacional antártico del Reino Unido, el equipo exploró las montañas subglaciales Gamburtsev, enterradas bajo una capa de hielo de hasta 3 kilómetros, durante el Año Polar Internacional (2007-2009), utilizando dos aviones bimotores equipados con radares de penetración de hielo, gravímetros y magnetómetros. Al analizar los nuevos datos, los científicos pudieron describir los procesos extraordinarios, ocurridos en los últimos mil millones de años, que crearon las raíces de la corteza terretre bajo las montañas y la fisura de la Antártida Oriental, un rift o fractura de 3.000 kilómetros de largo en la superficie de la Tierra que se extiende desde el este de la Antártida a través del océano hasta la India.
Hace mil millones de años, antes de que los animales y las plantas se desarrollaran en la Tierra, varios continentes -en realidad, microcontinentes- colisionaron, aplastando las rocas más viejas de la cordillera. Este evento formó una gruesa corteza que se extiende muy por debajo de la cordillera. Con el tiempo, esas antiguas montañas fueron erosionadas, pero quedó su raíz densa y fría.
Hace entre 250 y 100 millones de años, cuando los dinosaurios caminaban por el planeta, la fractura allanó el camino para que el supercontinente Gondwana se rompiera, causando que la vieja raíz de corteza terrestre se calentara. Rejuvenecida, junto al rift de la Antártida Oriental, obligó a la tierra a levantarse de nuevo, formando las famosas montañas. Los ríos y los glaciares tallaron valles profundos, lo que ayudó a elevar los picos y crear el espectacular paisaje de las Gamburtseves, que se asemejan a los Alpes europeos. La hoja de hielo de la Antártida Oriental, que se formó hace 34 millones de años y que cubre 10 millones de kilómetros cuadrados de nuestro planeta -un área del tamaño de Canadá-, protege a las montañas de la erosión.
En busca de la primera roca
«Fue fascinante descubrir que la rift de la Antártida Oriental se parece una de las maravillas geológicas del mundo -el rift de África Oriental- y que ha proporcionado la pieza perdida del rompecabezas que ayuda a explicar las montañas Gamburtsev», afirma Fausto Ferraccioli, autor principal de la investigación. El sistema también contiene los lagos subglaciales más grandes de la Antártida.
Ahora, los científicos quieren reunir un equipo para perforar el hielo en las montañas y obtener las primeras muestras de roca de las Gamburtsevs. «Sorprendentemente, tenemos muestras de la Luna, pero ninguna de estas montañas», ha indicado Robin Bell, de la Universidad de Columbia, coautor del estudio. La muestra permitirá a los investigadores conocer con más precisión la historia de esta maravilla geológica.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Geólogos romanos afirman que el núcleo de la Tierra podría estar fuera de su centro

Geólogos romanos y alemanes supusieron que la diferencia en la propagación de las ondas sísmicas en diferentes partes de nuestro planeta se debe a que la esfera más interna de la estructura de la Tierra podría no estar justo en su centro. El núcleo de la Tierra es su esfera central, la más interna de las que conforman la estructura del planeta. Consta de un núcleo interno sólido, que está integrado en un 70% de hierro, tiene un radio de unos 1.200 kilómetros y está a una profundidad de unos 5.200 kilómetros, mientras que el núcleo externo es líquido.
Según las ideas modernas, el núcleo interno terrestre va creciendo muy lentamente al absorber el hierro fundido del núcleo externo líquido, aproximadamente 1 milímetro por año.
El hecho de que en los hemisferios oriental y occidental las ondas sísmicas que se utilizan para el estudio de las capas internas de la Tierra se propaguen con diferentes velocidades, es una paradoja científica muy conocida. En particular, en el hemisferio oriental estas ondas se mueven más rápidamente.
Este efecto era explicado mediante una hipótesis que indica que el núcleo sólido de la Tierra rota más rápidamente que el núcleo líquido que lo rodea, lo que provoca la diferencia de las temperaturas y consecuentemente diferentes velocidades de ondas.
Otro modelo, ofrecido por científicos franceses, sugiere que el núcleo interno se solidifica en el oeste y se funde en el este; es decir, la parte oriental lentamente se reduce y la parte occidental acumula más hierro. Este proceso también podría tener influencia en la velocidad de propagación de las ondas sísmicas.
En el marco del nuevo estudio, los científicos supusieron que el núcleo metálico del planeta se aleja a una distancia de varias decenas de kilómetros del centro terrestre. Sería por eso que en un hemisferio las ondas sísmicas pasan una menor distancia que en otro, lo que provoca un falso efecto de diferencia de velocidades. Podría ser que las ondas no viajen más rápidamente en el hemisferio oriental, simplemente tengan menos distancia para recorrer.
Sin embargo, una posición descentralizada del núcleo terrestre provocaría importantes consecuencias en las características mecánicas, termales y magnéticas de la estructura interna de la Tierra, lo que necesita nuevas investigaciones y comparaciones con los índices conocidos.