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sábado, 11 de octubre de 2014

Los cinco mitos sobre el virus del Ébola

Adam C. Levine, profesor estadounidense adjunto de Medicina de Urgencias en la Brown Medical School, enumera y reflexiona acerca de los mitos más comunes referentes al virus del Ébola, informa The Huffington Post. 
Mito 1: el ébola es una enfermedad mortal en todo el mundo

El ébola puede ser mortal, pero no a nivel mundial. De hecho, la tasa de mortalidad del ébola y de su primo hermano, el virus de Marburg, varía dependiendo de las circunstancias.

El primer brote registrado de estas enfermedades, que tuvo lugar en Alemania y Yugoslavia en 1967, presentó una tasa de mortalidad del 23%. Dichas cifras quedan muy lejos de los porcentajes que han mostrado los brotes producidos en el África subsahariana, de entre el 53% y el 88%, 40 años después.

Es decir, la probabilidad de fallecer por este virus cuenta con un componente geográfico importante y el riesgo actual de muerte en los individuos infectados por el ébola o el virus de Marburg en Occidente queda muy lejos de los porcentajes observados en cualquiera de los anteriores brotes.  
Mito 2: no existe tratamiento para el ébola

Lo cierto es que existen varios tratamientos efectivos para el ébola que pueden ayudar a las personas que pasan por las peores fases de la enfermedad e incrementar sus posibilidades de supervivencia.

Entre estos tratamientos se incluye la reanimación mediante fluidos intravenosos, glóbulos rojos, plaquetas, sustancias coagulantes para evitar las hemorragias, antibióticos para  tratar las infecciones bacterianas más comunes, oxígeno, etc.  Un mejor acceso a los servicios de urgencias y cuidados intensivos ayudaría a salvar a los pacientes de ébola.
Mito 3: el ébola es la enfermedad más contagiosa

El ébola no es la enfermedad más contagiosa que se conoce. No se transmite por el aire ni por aerosoles. Esto la hace menos contagiosa que otros portadores de enfermedades, como el sarampión, la varicela, la tuberculosis o incluso la gripe. El ébola se contagia sólo por contacto físico, especialmente por los fluidos corporales.

En términos médicos, lo único que se requiere para prevenir el contagio de ébola de paciente a trabajador sanitario es el uso de precauciones de contacto, que incluyen vestimenta adecuada, guantes y lavado de manos frecuente después de cada contacto con el paciente.
Mito 4: hay que administrar medicamentos experimentales al máximo número de africanos posible

Cualquier ser humano que reciba tratamiento experimental es por definición un experimento, acción no necesariamente negativa. Sin embargo, todas las personas que participan en estudios de investigación médica tienen derecho a recibir la misma protección internacional, condición  que no siempre se da.

Tristemente, conocemos los virus de Marburg y el ébola desde hace casi 50 años y se han llevado a cabo muy pocas investigaciones para el tratamiento efectivo o las vacunas. Esto no se debe a falta de interés por parte de médicos y científicos, sino más bien a la escasez de dinero. Las compañías farmacéuticas no suelen estar dispuestas a invertir en investigaciones para prevenir o tratar enfermedades que sólo afectan a gente pobre, ya que obtendrían pocos (o ningún) beneficios.
Mito 5: no se puede hacer nada para ayudar a África... Es demasiado pobre

La verdadera tragedia del brote de ébola es que la mayoría de africanos no tiene acceso a los medicamentos, instalaciones y profesionales de los que disponemos en Occidente desde hace décadas, y que podrían haber evitado el descontrol de la epidemia. Además, se podrían haber empleado las mismas medidas para reducir la mortalidad causada por otras enfermedades que en la actualidad acaban con mil veces más personas que el ébola. 





domingo, 3 de agosto de 2014

Reportan por primera vez olas de hasta cinco metros en el Océano Ártico



Se han detectado por primera vez olas de hasta cinco metros de altura en el Océano Ártico. La noticia no es nada alentadora, porque en esta masa de agua que rodea el Polo Norte no es normal que haya olas de ese tamaño. Los oceanógrafos creen que el fenómeno se debe al progresivo retroceso del hielo de los polos, y lo peor es que estas olas más grandes podrían contribuir negativamente a este retroceso.
Una de las causas habituales del oleaje es el viento. Si es lo bastante fuerte y la masa de agua lo bastante grande, se generan ondas en la superficie del mar que, con el tiempo se unen en olas más grandes. La clave está precisamente en la cantidad de agua.

El Océano Ártico es el más pequeño de todos los que cubren el planeta, y está parcialmente cubierto de hielo. Cuando el hielo del Polo Norte apenas retrocedía 160 kilómetros en verano, la masa de agua líquida resultante no era lo bastante grande como para que se generaran olas tan grandes. El calentamiento está ampliando mucho esas masas de agua. En verano de 2012, la capa de hielo retrocedió cerca de mil 500 kilómetros.

«A medida que el Ártico se derrite, es simple predecir que habrá más agua para generar olas», dice Jim Thomson, oceanógrafo autor de un nuevo estudio publicado en Geophysical Research Letters.

La reciente investigación se realizó en el agua profunda del Mar de Beaufort, al norte de Alaska, y tiene como siguiente objetivo formar un grupo internacional de científicos que mediante docenas de sensores colocados en el Océano Ártico puedan aprender más sobre el preocupante retroceso del hielo en la región.

«El deshielo ha estado sucediendo por décadas. A lo que nos referimos con el asunto de las olas, es que potencialmente pueden desatar un nuevo proceso mecánico en el cual cada ola tendría la capacidad de empujar, tirar y romper el hielo», concluyó Thomson.


miércoles, 30 de julio de 2014

Mossie, el monstruo de los cinco lagos del Fuji

Japón es una tierra agreste, montañosa y con una belleza natural incomparable. Tal vez el ejemplo más conocido de esta belleza natural es el majestuoso y emblemático monte Fuji, uno de los monumentos más famosos y reconocibles del país. Este monstruo de la naturaleza se alza en la prefectura de Yamanashi, y es la montaña más alta de Japón, con un majestuoso pico ampliamente visible a kilómetros de distancia, incluido desde la bulliciosa metrópolis de Tokio. La montaña, que es en realidad un volcán, ha sido venerada por los japoneses durante siglos. Pero además de su belleza agreste, el monte Fuji también es conocido por sus misterios.



Y en la mitad norte del Monte Fuji encontramos los cinco lagos, una zona conocida como Fujigoko. En tiempos remotos, la lava de las erupciones volcánicas se extendían por toda la zona, que con el tiempo han dado como resultado la formación de los lagos. Estos cinco lagos son el lago Kawaguchi, lago Motosu, lago Saiko, lago Shōji (el más pequeño de los cinco), y el lago Yamanaka, que es el más grande de los cinco y también el tercer lago más alto de Japón. El Fujigoko es un destino turístico popular para la gente de todo Japón, además de ser el hogar de una misteriosa bestia.

El comienzo de una leyenda

Durante años, estos pintorescos lagos han sido el escenario de una serie de extraños avistamientos de una criatura no identificada, que ha sido apodada por los lugareños como como Mossie, en un intento de emular a la criatura más famosa de Escocia, Nessie. En el caso de Mossie, según los informes de los avistamientos la criatura, tiene unos 30 metros de longitud y con un cuerpo parecido a un caimán o a un cocodrilo.


Algunos informes han mencionado también que posee una aleta dorsal larga como la de un tiburón, pero por desgracia la mayoría de los avistamientos han sido simplemente de formas grandes y oscuras que nadaban bajo la superficie del agua, sin detalles visibles. Una gran cantidad de avistamientos se han producido en o cerca del atardecer, cuando la criatura parece estar más activa.

En busca de Mossie

La criatura del lago del monte Fuji llegó a ser ampliamente conocida en la década de 1970, cuando se produjo una ola de avistamientos de “algo grande e inexplicable” que acechaba en las profundidades de los lagos. La idea de un extraño monstruo acuático vagando por las aguas a los pies del famoso monte Fuji llamó la atención de los principales medios de comunicación. La gente llegaba en masa con el fin de disfrutar no sólo de la belleza de la montaña y de sus alrededores, sino también con la esperanza de poder ver al monstruo.

Con el fervor del monstruo del lago, gran cantidad de barcos descendían por los lagos tratando de encontrarlo, incluso un grupo de pescadores decidieron probar suerte con sus redes para capturarlo. Los pescadores pasaron días con la esperanza de atrapar a la criatura, pero en un principio no encontraron evidencias de su existencia. Pero no mucho tiempo después, los pescadores comprobaron sorprendidos que sus redes estaban completamente destrozadas. Nadie podía explicar lo ocurrido, pero la evidencia mostraba que algo muy grande y fuerte había inutilizado todas las redes.
Debido a este extraño acontecimiento, otros barcos decidieron realizar lecturas de sonar por el lago. Lo que observaron en el sonar sorprendió incluso a los más escépticos, extrañas y grandes figuras en movimiento en las profundidades. Un capitán del barco dijo haber recogido en varias ocasiones una forma oscura inexplicable que él describió como de unos 25 metros de longitud. Otros barcos informaron haber detectado formas imposibles de identificar, lo que ellos describieron como un grupo de enormes criaturas enormes, y que no se correspondía a bancos de peces o características geográficas.

Testigos de la existencia de la criatura

Ken Yanoguchi afirmó haber tenido un encuentro muy cercano con la bestia en la década de 1970. Según explico, él se encontraba en el lago Saiko con su pequeño barco de pesca, cuando de repente chocó contra algo que apareció de la nada en el agua. Pensando que era un tronco lo intentó empujar con el remo, pero casi inmediatamente Ken se dio cuenta de que el extraño objeto era el lomo de una gran criatura sobresaliendo en el agua. Según la descripción de Ken, la criatura tenía la apariencia de un pez o de una ballena enorme, incluso en un principio Ken pensó que se trataba de una ballena, aunque era completamente imposible qué una ballena pudiese estar en uno de los cinco lagos. La criatura despareció tranquilamente bajo el agua y nunca más se la volvió a ver.

En la década de 1980, continuaron los avistamientos y la criatura fue incluso grabada en octubre de 1987. Un hombre llamado Yoneyama estaba con otras tres personas tomando unas fotografías del lago y de sus alrededores cuando observaron una extraña ola en el lago, pero lo mas extraño fue que las aguas estaban tranquilas. Entre las olas observaron atónitos un misterioso “cuerpo” de unos 3 a 5 metros de algo que no pudieron identificar, que describieron como áspero como la piel de un cocodrilo. Ellos fueron capaces de grabar en vídeo a la criatura, pero por desgracia las imágenes solo mostraban una forma oscura y por lo tanto las evidencias eran poco concluyentes. Los avistamientos de la evasiva criatura se han reducido en los últimos años, pero un grupo de expertos del pueblo de Kamikuishiki ha continuado la investigación de Mossie desde 2005.
¿Existe realmente Mossie?

Mossie ha sido visto en los cinco lagos del monte Fuji, lo que podría explicarse debido a que el lago Motosu está conectado al lago Saiko y el lago Shōji por un sistema de ríos subterráneos que misteriosas criaturas submarinas podrían usar para viajar entre los lagos. Sin embargo, lo que no se puede explicar fácilmente es como un enorme monstruo está viviendo en los lagos. Se cree que la actividad volcánica que formó los lagos es relativamente reciente en términos geográficos, con lagos formados en algún momento durante los siglos noveno y décimo. Esto hace que sea imposible que un animal prehistórico se haya quedado atrapado en los lagos hace millones de años.

La presencia de un gran monstruo no identificado se complica aún más por el hecho de que no hay ríos o drenaje natural conectados y tampoco hay posibilidad de que algo haya accedido desde el mar a través de esta ruta. Además, muchos de los peces en los lagos fueron introducidos artíficamente, y no hay especies de peces conocidas que tengan un tamaño lo suficientemente grande como para causar todo estos avistamientos. Estos hechos hacen que sea difícil determinar lo que podría ser Mossie.

Se han sugerido muchas teorías, desde peces introducidas de gran tamaño, como enormes bagres o esturiones que de alguna manera han sido liberados en el lago. En el caso del esturión se sabe que han sido introducidos en algunas zonas de Japón, pero no existe constancia de su presencia en los cinco lagos de Fuji. Por lo tanto, no existe en los lagos ninguna especie de pez conocida que se ajuste al tamaño de Mossie.

Independientemente de la naturaleza misteriosa del monstruo de Fujigoko, los avistamientos de Mossie continúan a día de hoy. ¿Pude ser que una gran criatura no identificada este al acecho en algún lugar desconocido de estos lagos?